Un ejemplo de sociedad enferma, quizá la más terminal de la historia, fue la que formaba el conjunto de alemanes que convivió con el nazismo. Educados ciudadanos de alma estéril, contribuyeron con su silencio a uno de los mayores crímenes de la historia de la humanidad.

La sociedad evoluciona y sería ilógico entender que un pueblo estuviera a favor de ninguna guerra en cualquier sitio del mundo. Gracias a ese sentimiento podemos decir que el ser hace méritos para engrandecer el calificativo que, como humano le define.

Emplearía la palabra paradoja para definir lo absurdo de las relaciones humanas. Los dos primeros párrafos podrían ser entendidos como la base de la convivencia que cualquier gobierno defendería como argumento de lo que, nunca debió de ser y de lo que hoy hemos aprendido. En cambio somos capaces de generar guerra tras guerra y cuantas más, parece que mejor. ¿Es necesario?

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