“No podemos pedir a la izquierda abertzale que acepte el juego democrático y poner trabas en el camino”, ha declarado el portavoz del Gobierno en funciones, José Blanco. Este razonamiento es impecable. ¿Por qué la derecha no facilita –sino todo lo contrario- la integración  de Amaiur en el marco de la democracia? A millones de ciudadanos les parece bien tal integración. ¿Pero por qué a Rajoy y sus asesores, no?

El palo y la zanahoria
La respuesta a esta pregunta no puede ser  simplista. El problema viene de lejos y es muy complejo, lógicamente. La política antiterrorista del Gobierno socialista  ha sido, más allá de cualquier otra consideración, eficaz aunque –como pasa en la vida cotidiana de los seres humanos- haya podido haber errores, equivocaciones y contradicciones. Esa política ha conjugado, de modo adecuado y dicho en términos coloquiales, el palo y la zanahoria.

El Ejecutivo no ha bajado la guardia
No ha bajado la guardia el Ejecutivo socialista, gracias también a la excelente colaboración francesa. Ha habido numerosas detenciones y, sobre todo, un constante acoso policial contra la banda. Pero, al mismo tiempo, ha habido voluntad de diálogo,  buscando conjuntamente vías que condujeran al fin de la violencia y  de las armas, que viene a ser lo mismo.

El éxito del PSOE en su  política antiterrorista
Sin embargo, el éxito de la política del PSOE en el ámbito donde hasta hace relativamente poco ETA hacía lo que le daba la gana –que era amenazar y matar, no lo olvidemos-, no sólo disgustó a Rajoy.  Fue  él quien permitió la oleada de ataques, insultos, vejaciones y todo género de ofensas, en la calle y en los medios de comunicación adictos a los conservadores. Y todo ello se puso en marcha y se llevó a cabo para bloquear al máximo las iniciativas orientadas a conseguir la paz.

Que ya es hora
Acabemos, por favor, quitándole –que ya es hora- la careta de moderado o la de centrista al líder de la derechona. Hubiera podido Rajoy empezar su mandato recibiendo a todos los partidos legales, como lo es Amaiur, llegados al Parlamento través de los votos y no de las pistolas. Pero este demócrata de pitiminí no ha recibido a Amaiur y además lo ha castigado sin grupo parlamentario. Los populares acogieron mal el anuncio de que ETA ¡por fin! iba a decir “adiós a las armas”. ¿O es que no quieren distinguir las monumentales diferencias que hay entre las balas y las urnas?

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM