Sí se alejó del régimen franquista Joaquín Ruiz-Giménez, persona admirable desde numerosos puntos de vista, sobre todo en su dimensión política. Con un gran coraje,  Dionisio Ridruejo, exfalangista de primera hora, rompió con el franquismo. Las pasó canutas cuando hubiera podido vivir como un faraón a la sombra del régimen de El Pardo.

Una entrevista a Dionisio Ridruejo
En el año 1957 –cinco antes de que Fraga homenajeara al jurista del III Reich, el nazi Carl Schtmitt-, Ridruejo era entrevistado por la revista  Bohemia de La Habana “¿Le persigue a usted el Régimen?”, le preguntaron. Su respuesta fue ésta: “He estado confinado (…) cerca de cinco años. Luego he estado en la cárcel –febrero y marzo 1956- y durante un mes y diez días ”. “He comprobado que no puedo escribir o firmar en los periódicos. Supongo que estoy bajo observación”.

El socialismo
Respondiendo a cuál era su filiación política, Ridruejo manifestó: “Si el socialismo hiciese una apertura (…), creo que deberíamos desear que él fuese el gran partido de la mayoría: el capaz de de constituir la mayoría de clase media y clase obrera”.

La cólera del Caudillo
La entrevista llenó de cólera al Caudillo. Ordenó la detención de Ridruejo. El dictador sostenía que lo dicho por el entrevistado caía de lleno “en la ley contra el comunismo”. Fue represaliado de nuevo por su presencia en el llamado –por el franquismo- Contubernio de Munich, que pretendía simplemente la incorporación de  la España democratizada a la Europa del entonces Mercado Común.

Corría el año 1962
Por cierto el vocero contra los españoles presentes en Munich, que lanzó todo género de falsedades para desacreditarlos, se llamaba  Fraga Iribarne.  Estaba recién nombrado ministro de Información y Turismo. Corría el año  1962.

Los herederos sociológicos
Estos días, los herederos sociológicos y, en buena parte, políticos de Franco están de enhorabuena. El Tribunal  Supremo ha empezado el juicio  contra el juez Garzón. Su delito en esta ocasión es el de haber intentado poner en marcha la investigación de los crímenes de Franco, ese dictador sanguinario y asesino.

Ominosa vergüenza
Es una ominosa vergüenza  que un juez sea acusado por cumplir con su deber. ¿O no es tarea de un juez escudriñar la autoría de presuntos asesinatos políticos? ¿Quiénes fueron los que mataron y quiénes los que murieron? ¿Por qué, más de sesenta años  después de los hechos, un sector de la justicia trata impedir que conozcamos la verdad de aquellos crímenes?

El general Pinochet
La derecha española no le perdona a Garzón que hiciera cuanto pudo para detener a otro asesino: el general Pinochet, admirador público del general Franco. No lo olvidemos.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM