Y tanto que lo está. Pero Mariano debe saber que para eso los españoles han optado por él porque si las cosas no hubieran llegado a este punto (22 por ciento de paro) probablemente el resultado hubiera sido otro. Me da pié esto a escribir que algunos estultos se olvidan –a la hora de emitir sus eructos- que España no se ha “derechizado” en modo alguno si no que ha castigado a un Gobierno incapaz de dar respuesta a una crisis bestial.

Ahora está por ver si la nueva opción da esa respuesta que el pueblo demanda.

Consenso
Hasta el momento, el presidente electo ha hecho pasar por su despacho a financieros, empresarios y sindicatos. Cosa lógica. Quiere un consenso generalizado para proceder a la reforma laboral que, en cualquier caso, va a suponer recortes para los derechos de los empleados y mayores garantías para los empleadores.

Nadie es capaz, aún viviendo en el palacio de la Moncloa, de hacer una tortilla de patatas sin romper huevos. Esta es la cuestión.

Barones
Luego recibió a sus barones, algunos de los cuales aspiran a dejar sus poltronas regionales para recibir otras en el Consejo de Ministros. Rajoy les leyó la cartilla. Ya no será igual predicar y no dar trigo.

Porque entre los milagros que el muchacho de Pontevedra tendrá que hacer es dar agua al mismo tiempo que cambia las cañerías. ¡Vamos a ver de lo que es capaz!

Cospedal al quite
La manchega, conocedora de que está en una buena situación personal y política, pero en el peor sitio, actúa como heraldo del marianismo y en primera persona apelando a su doble condición de presidenta regional y a la vez como número dos del partido. No está dispuesta a que nadie le birle ese protagonismo.

Lo malo es que esa portavocía, al menos por unos años, tendrá que anunciar urbi et orbi sangre, sudor y alguna que otra lágrima.

Sin uñas
Pese a todas las presiones, Rajoy no soltará un solo nombre de sus ministros hasta que se cumplan los plazos constitucionales exigidos. Y es de comprender que algunos de los ministrables se estén quedando sin uñas. Véase al alcalde capitalino paseando su chucho por Chamberí y Malasaña con esa mirada huida del que espera suene el móvil…Y no suena.

Algunas sorpresas habrá…pero pocas.

Moragas
España es un país de ministros. Nadie conoce su Eldorado en política sin cartera. Pero el poder fáctico anida en ocasiones fuera de los departamentos ministeriales. Alguna experiencia tengo (como observador, ¡Dios me libre!) y creo, por ejemplo, que el cargo de Director del Gabinete de Presidencia es mucho más decisivo que un ministro de Sanidad sin ir más lejos. O de Cultura.

Aquí el diplomático y catalán Jorge Moragas tiene todas las guindas a su favor. Experiencia en aquel predio tiene. Trabajó con Felipe, posteriormente con Aznar y ahora lo hará en primera persona con Rajoy y junto a su inevitable y eficaz Alfonso de Senillosa.

CNI
Otro asunto capital es la jefatura de los Servicios Secretos. Creo que el nuevo presidente escogerá, finalmente, de la bandeja que le ofrecerá Federico Trillo entre dos uniformados. El coronel Monsalve o el general Hernández Moreno.

Movimiento
Lo que se demanda son medidas. Ya. Letra pequeña y que los ciudadanos podamos comprobar que, en efecto, lo que ha dicho el vicepremier Clegg tiene razón. Que Rajoy tiene un plan.