En contra de todos los  pronósticos demoscópicos, el último bastión socialista seguirá resistiendo al rodillo azul de la derecha. El desmantelamiento literal del Estado del Bienestar y los ecos negativos de la  huelga general no han caído en el saco roto de la incoherencia. El miedo al filo de la tijera en las tierras soleadas  y la falta de disciplina democrática en su cita con las urnas, han puesto los puntos sobre las íes en las sílabas de la pluralidad. Hoy los cuellos azules de Andalucía han dejado inmune la mancha roja de su ideología.

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