Carlos Floriano, vicesecretario de Organización del PP, no tiene otra ocurrencia más que la de acusar a Rubalcaba de haber radicalizado al PSOE por el hecho de no apoyar 'lealmente' a las brutales medidas que estos del PP están tomando cada día. Las palabras de Floriano dan de él una imagen de principiante (que no lo es) y de manipulador; esta segunda acepción es más oportuna. Y lo es, justo, porque en los siete largos años de oposición del PP en nada dieron su apoyo al Gobierno socialista. Desde el primer día su única meta fue la de manipular (el triste 11-M), tergiversar y engañar a la ciudadanía. Nada le debe el PSOE al PP, absolutamente nada positivo.

Decir de Rubalcaba que es el líder de un partido radicalizado a la izquierda es desconocer la organización y decisiones del PSOE y, además, estar en el polo sur de lo que es la izquierda radical. Pero exigir ahora que Rubalcaba aplauda la reforma laboral como 'leal oposición' es de un infantilismo mediocre.

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