La primera vuelta de tuerca en los engranajes de la Bastilla siembra de rosas a los históricos campos Elíseos de  Mitterrand. Hoy más que ayer, el pueblo de Napoleón ha dicho su primer no a la omnipotencia de Sarkozy. Los brotes verdes de la socialdemocracia comienzan a brotar en el monopolio conservador. La probable victoria de Hollande supondrá un contrapeso necesario en el continente de los mercados.

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