¿Por qué el líder de la derecha -cuando todo parece indicar que, en efecto, será  presidente del Ejecutivo- comienza ya a pedir auxilio con acento de urgencia? Pérfida estrategia popular: socorro para Rajoy y naufragio para Rubalcaba. Yo no te apoyé, pero ahora quiero que tú  sí me apoyes.

 Fervorosos incondicionales
El jefe del PP añadió ante sus fervorosos incondicionales frases como ésta: “Vivimos una situación muy difícil, muy compleja y va a costar trabajo superar lo que nos dejan (…) El entorno exterior tampoco es el más adecuado”. ¡Vaya exhibición de vulgaridades, tan típicas por cierto del candidato conservador!  ¿Pues, qué se creía Usted, don Mariano? La situación –es decir, la crisis-  resulta obviamente “muy difícil y compleja”. Y, naturalmente, usted, que no se fía ni de su sombra, pone el carro antes que los bueyes o la venda antes que la herida, pasándole la culpa al Gobierno actual por “lo que nos dejan”. Su especialidad la conocemos. Le gusta, como a Pilatos, lavarse las manos y mirar hacia  otro lado.

Finalmente existe el “entorno exterior”
He aquí otra sublime observación de Rajoy: “El entorno exterior tampoco es el más adecuado”. O sea, que ha reconocido por fin que el entorno exterior nos crea a los españoles en esta coyuntura muchos contratiempos. Durante los tres últimos años y algunos meses –desde que empezó la crisis de verdad-, Rajoy y sus palmeros  insistían diciendo que el responsable de la crisis era sobre todo Zapatero. Sin Zapatero será más fácil salir de la crisis, aplaudían sus mesnadas. Intoxicaron con eficacia a la opinión pública que, en buena parte, se creyó el embuste.

El abismo
Y así estamos. Los que obstaculizaron constantemente la gestión del Ejecutivo gobernarán, casi seguro, España, mientras no quisieron darse cuenta de que la crisis perjudicaba gravemente a Grecia, Portugal, Irlanda y a la mismísima Italia de Silvio Berlusconi. Gobernar ante la crisis es acercarse  al abismo. Zapatero cayó en el combate. Rubalcaba no consigue cambiar el rumbo de la crisis y le está siendo muy difícil levantar cabeza. Ésta es la crisis que trastorna negativamente casi todo.

Lo que es la crisis
Quien no apoyó al Gobierno cuando era obligado hacerlo -no en nombre de un partido u otro, sino en nombre de los ciudadanos- pronto sabrá, si vence en las urnas del 20-N, lo que es la crisis. Como siga la crisis arrasando paulatinamente el bienestar -no lo olvide, Sr. Rajoy- su mandato entrará pronto en territorio pantanoso. En este momento, se considera a sí mismo el rey del mambo y da saltitos repitiendo que va a ser presidente. Pero más dura será la caída. Tres años de no hacer nada positivo para este país le pasarán factura. Su aliada ha sido la crisis. Pero ese chollo, el de su alianza con la crisis, se le acabará en breve. Tiempo al tiempo.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM