En realidad da igual. Como una persona que tuvo responsabilidades en la Administración le dice a EL INFILTRADO: “Lo que no entiende el Gobierno es que lo que escandaliza a los españoles es el gasto en sí. Que lo que nos escandaliza es que cuando se están haciendo recortes tan duros se use dinero, el que sea, para fines que no son mantener las ayudas sociales”.

Las cartas a los pensionistas dejaron de enviarse en 2005
Y esta persona nos recuerda, lo que hoy se publica en varios medios, que las cartas propaganda, en las que el Gobierno del PP recordaba a los ciudadanos beneficiados quién hacía qué por ellos y cuánto les costaba –recordamos que en la carta firmada por Fátima Báñez a los jubilados se les decía que “la revalorización de las pensiones beneficiará a 9.498.040 prestaciones y tendrá un coste de 1.382,65 millones”-, dejaron de enviarse con el tema de las pensiones en 2005. Quizás porque este dinero es aún más doloroso de gastar porque es dinero que, por ley, se tiene que sacar de los propios fondos de la Seguridad Social que, recordemos, tiene una caja aparte de la que maneja el Estado para los presupuestos.

Pero, en realidad, sobre lo que esta persona quería llamar la atención de EL INFILTRADO, -como decimos alguien con antiguas responsabilidades en la Administración- era sobre otro asunto: “Me sorprende de todas formas que en el PSOE, más allá de estas cartas, no denuncien otro asunto: el costo que ha tenido para el Estado una decisión tan peregrina e inútil, mucho más en estos tiempos en los que hay que podar todo gasto improductivo y ‘estético’, como ha sido la de cambio de denominación de organismos públicos, una decisión que tiene un costo muy grande”.

Cambios en logos, papelería, carteles, rotulación...
Pues es verdad, a nadie se le había ocurrido plantearlo. El cambio de denominación de un organismo cuesta mucho dinero. Y se han hecho varios. Por ejemplo, el cambio de nombre del ministerio de la propia señora Fátima Báñez ¿cuánto ha costado?  Recordemos que este ministerio se llamó siempre de Trabajo..., hasta que Rajoy, o su equipo, decidieron que era más ‘positivo’ llamarlo de Empleo. Pura imagen. Hemos preguntado a expertos ¿En qué hay que gastar? Hay que cambiar, nos han dicho, logos, carteles, papelería, placas, rotulación, propaganda, informática… ¿Y eso cuánto cuesta? “Para un ministerio como el de la señora Báñez, con implantación en todo el Estado, con decenas de delegaciones… es de los más gravosos. Unos 20 millones de euros”, nos han dicho. Pues eso.