Cuando dentro de unas horas Rajoy&family duerman en el nacional palacio de la Moncloa se escenificará un dato significativamente histórico para en el PP, como organización suprema de esa derecha española. No sólo porque vuelve al poder en democracia, que también, si no porque su hasta ahora referente principal, José María Aznar tendré que ceder todo el protagonismo al sucesor gallego. Ya no habrá sido el único dirigente del PP que llevo a esta formación al poder como en su día reclamó Manuel Fraga.

En conspiración permanente
La historia del aznarismo durante estos años es la secuencia, por activa o pasiva, de una ignominia y de una falta de ética política. El mismo dedo que decidió que por toda democracia interna que Rajoy era el sucesor, ha sido el que ha estado meciendo la cuna antiMariano, poniendo chinas, echando arena en los engranajes. Todo ello se pudo sustanciarse en aquella imagen indigna del Congreso de Valencia con aquel desplante increíble al nuevo jefe partidario mientras escenificaba su amor inacabable al inexistente Acebes.

Indigno en un ex jefe de Gobierno
Cómo sería aquello que el propio Jesús Posada, hoy presidente del Congreso de los Diputados, irritado sobremanera dijo aquello de “es intolerable lo de Aznar, indigno en un ex jefe del Gobierno…”

Edecanes puestos firmes
Sus principales edecanes, el estajanovista Carlos Aragonés, Cayetana Alvarez de Toledo, el huído Alfredo Timermans, diversos diputados repescados benevolentemente por Rajoy y otros incrustados en la estructura de FAES y en la Comunidad de Madrid han estado permanentemente criticando al presidente popular, a María Dolores de Cospedal, Soraya (que los puso firmes en el Grupo Parlamentario, González Pons y el resto de la dirección marianista. No puede decirse con justicia que FAES, que al fin y al cabo es la fundación del PP, haya coadyuvado en el triunfo de Rajoy. Hasta el punto que el propio Aznar tuvo que pedir árnica a su sucesor cuando la confección de las listas.

Sencillamente, no soportan al gallego. Pero necesidad obliga.

Los mediáticos más próximos al ex presidente tampoco han ahorrado descalificaciones y desprecios al nuevo inquilino de la Moncloa a lo largo de sus ocho años de travesía por el desierto. Son las plumas o voces que abrevan en FAES. Perfectamente identificadas e identificables. Para los que Aznar fue y seguirá siendo su dios particular. Por precio en determinados casos.

La venganza de Mariano
El nuevo presidente ha soportado las vejaciones y los ninguneos con ese espíritu que le es tan caro y que hacen las delicias de los humoristas. Sabe mejor que nadie que al final es el poder lo que cuenta. Los conoce como si los hubiera parido, a los políticos y a los mediáticos, tan demasiado bien para saber que con ese poder en la mano vendrán de rodillas buscando dos cosas. El perdón y la mamandurria.

Esa procesión ya ha comenzado.

Vigilando las esencias
La lucha que se está produciendo por el control del ministerio del Interior, máximo objetivo de los aznaristas “corbatas negras”, es un aviso de que el sector duro del PP, el ala de derecha extrema que aspira a su cuota de poder en el Ejecutivo, se quiere constituir en guardián de las esencias. Y precisamente para ello necesita controlar Castellana 3; desde ahí pueden administrar su vieja obsesión: ETA y su larga mano política. Entre otras cosas.

En breve sabremos si el presidente electo está dispuesto a darles esa gracia o si por el contrario decide echar siete llaves sobre el sepulcro del Cid.

Esto es lo que fuera menester.