Rechaza “transiciones” e “interregnos”. Cuanto antes se logre fijar el puente de mando con timonel en su sitio, mejor, viene a decir Chacón.  Y tiene, al respecto, razón. El PSOE necesita con cierta urgencia una dirección potente, aupada por los votos de la militancia y de los simpatizantes. No configurada por los dedazos. Cuando había preparado su participación en las primarias, las muy difíciles circunstancias externas e internas y el sentido común contribuyeron a que la candidata  frenara su ímpetu. No se equivocó en la retirada. Ahora vuelve y todo indica que va a ir a por todas.

Un político de raza
Enfrente tendrá a Alfredo Pérez Rubalcaba, político de raza, curtido en mil batallas, dispuesto a conquistar el mando supremo de un PSOE desnortado tras la serie de derrotas imparables, iniciadas en noviembre de 2010, continuadas en mayo de 2011 y coronadas para la derecha el 20-N. ¿Fue ese voraz descalabro sin precedentes  culpa de la crisis o de la gestión de la crisis? ¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

En medio del diluvio
Nunca se sabrá del todo la verdad. Pérez Rubalcaba ha pagado muy caro su aceptación de ser el hombre fuerte en medio del diluvio, teniendo al presidente del Gobierno y secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, a su lado. Dos presidentes a la vez. Eso no lo hubiera arreglado ni el negro Machín cantando a sus dos mujeres y no estando loco. En esta ocasión tan decisiva para la izquierda y para el conjunto de la ciudadanía -machacada por los excolegas americanos del ahora ministro Luis del Guindo- lo cierto es que no acabó de funcionar el efecto Rubalcaba. Hizo cuanto pudo, que fue mucho, pero no marcó los goles que la grada le pedía.

Sabor dulce y amargo
Chacón, hace cuatro años –pronto hará, en marzo, cuatro años- consiguió, siendo la número 1 de la lista del PSC a las elecciones generales,  25 diputados por Cataluña. En cambio, el 20-N, supuso para ella un contrapié doloroso. Por primera vez desde las elecciones del 15 de  junio de 1977, los socialistas perdieron el pasado 20 de noviembre la hegemonía en Cataluña.  O sea, que tanto Rubalcaba como Chacón conocen muy bien el sabor dulce de la victoria y el amargo de la derrota.  Ahora se van a enfrentar él y ella. Parece que, en esta oportunidad, el llamado aparato del PSOE está actuando a la altura de unas primarias cruciales.

No a las tanganas
¡Ojalá no se estropee el clima correcto que enmarca, al parecer, estas primarias! Rubalcaba y Chacón han de esforzarse para no caer en la tentación de organizar tanganas.  No están en el escenario dos adversarios, sino dos compañeros, como ha repetido Rubalcaba y como cree también Chacón, naturalmente. La diferencia entre ambos no es infinita ni siquiera lejana en cuanto a programas y a su ideología socialdemócrata. ¿Qué ocurriría si el que gane de los dos incluyera en su tandem para gobernar al Partido  Socialista al perdedor o perdedora?

Sin duda alguna
Ocurriría que a los militantes, simpatizantes y votantes ese gesto les complacería sin duda alguna. La hora es de unidad, de cierre inteligente de filas, de difundir que juntos pueden  acercarse con más fuerza al objetivo. Un noble objetivo. Que el PSOE vuelva a ser un partido de Gobierno y mantenga Andalucía, importantísimo. Un Gobierno para mejorar la vida de los ciudadanos, para reforzar la sanidad universal y gratis, las escuelas públicas, las libertades ganadas por el pueblo y para el pueblo, el crecimiento de la economía y el de los empleados. En fin, que el PSOE vuelva a defender a los débiles, víctimas del neoliberalismo sin rostro humano.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM