El papelón del nuevo jefe del Ejecutivo es lamentable. Ha hecho exactamente lo contrario que dijo una y otra vez que no haría y ha subido impuestos por un tubo. Si esto era el “cambio” que tanto ponía a la derecha, que baje Dios y lo vea. Para este viaje no se necesitaban alforjas. Al lado de Rajoy, el expresidente Zapatero podría ser galardonado con el Nobel de Economía.

Al menos, verosímil
¿Se trata simplemente de habladurías, rumores o cábalas de mal gusto o, por el contrario, resulta que algunos de sus adversarios internos tantean reabrir -de momento con estricta cautela y sin estridencias- la guerra de la sucesión, a la vista del caos que envuelve al PP?   No lo sabemos, aunque al menos sea verosímil.

El escondite
Sea como fuere, la verdad es que el inicio de la actual legislatura no podía haber empezado peor de lo que está siendo. Nadie conoce el escondite de Rajoy y probablemente no lo tiene. Pero sí lo parece. Se nos ha anunciado, a través del ministrillo Cristóbal Montoro, que este jueves serán aprobadas más medidas “agresivas” para “taponar la herida del déficit”.  Montoro refuerza al ministro Luis de Guindos, ese crack de las finanzas, que procede de la acreditada escuela Lehman Brothers, la  más que centenaria empresa norteamericana, ya fallecida, especializada en desastres económicos, como los que provocaron en gran parte la crisis que  nos castiga, nos atemoriza y nos aturde.

¿Coherencia? No existe
La coherencia de Rajoy el oportunista es  conocida por todos. Sencillamente, no existe. “Vamos a decirle a Europa –sostenía hace bien poco cual si fuera un pavo real- que España es una gran nación, que queremos opinar, participar y que no nos manden ni nos den órdenes”.  E insistía: “El cambio político nos llevará a no recibir órdenes de Europa”.  Todo un bluf. Todo un trágala. Todo una inmensa tomadura de pelo. Merkel lo puso en primer tiempo de saludo y él se puso raudo y veloz a tomar nota de las exigencias de la cancillera alemana. En fin, ¿dónde se esconde Rajoy? En el mejor de los supuestos, fumando un puro y leyendo el Marca.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM