Como sucede en todos estos casos, los aeropuertos se convirtieron en un caos con las cámaras de televisión retransmitiendo a todas horas las más que justas reclamaciones de los pasajeros que, a ambos lados del Atlántico, se quedaban en tierra, paralizados y frustrados por unos empresarios, cuando menos, muy ‘listos’. Pero el momento más chusco de todos aquellos momentos lo protagonizó Ana Pastor… Sí, el destino es así de irónico… La misma Ana Pastor que ahora es ministra de Fomento y se encuentra en las manos con su propio “Air Madrid”, que ahora se llama Spanair.

Ana Pastor pidió entonces la dimisión de la ministra
Lo que hizo entonces la ahora ministra, en aquel momento responsable de asuntos sociales del PP, ni siquiera portavoz ‘popular’ en la comisión de Fomento, fue ponerse a la cabeza de una peculiar caravana. El domingo 17 de diciembre, dos días después de la suspensión de vuelos de Air Madrid, Ana Pastor se personó en la T1 de Barajas. Estuvo nada menos que ¡ocho minutos! con los afectados… y aprovechó para ponerse al frente de las ONG que estaban allí y que pretendían repartir colchones para los afectados.

Ana Pastor, con la promesa de los colchones mediante, aprovechó para ponerse también delante de las cámaras y declarar: “Lo que he visto es que la gente está totalmente desatendida”. En aquellos días Ana Pastor y otros dirigentes pidieron repetidamente la dimisión de la ministra de Fomento.

Es imposible… o irresponsable que la ministra no conociera la situación de Spanair
Lo cierto es que en 2006, como sigue sucediendo ahora, lo que marcaba la legislación de Aviación Internacional vigente era que la responsabilidad de recolocar a los viajeros afectados y buscarles alojamiento era responsabilidad exclusiva de las compañías aéreas que incumplen sus compromisos.  Aún así, entonces, y con un gasto por parte del Estado que se acercó a los 6 millones de euros, el ministerio de Fomento afrontó la situación y logró resolver, o al menos paliar en gran medida la situación.

Por el contrario, ahora, Ana Pastor ha declarado que no conocía la situación real de Spanair. Algo que, tal y como funcionan los controles que se llevan a cabo de las compañías aéreas resulta increíble. O peor aún, de ser cierto ese desconocimiento, lo que se habría producido sería una irresponsabilidad.

Los funcionarios del ministerio realizan informes y controles continuos
El control sobre el funcionamiento de las compañías, según se ha explicado a ELPLURAL.COM por personas que conocen a la perfección este negocio, es continuo y doble. Por un lado lo hace la Dirección General de Aviación Civil, por otro de la Agencia de Seguridad Aérea, creada en 2009. Estos dos organismos no sólo controlan la situación operativa de las compañías, sino que también tienen como obligación supervisar su situación económica.

En este sentido no resulta ni creíble ni aceptable que la ministra no estuviera al tanto de que Spanair desde hacía semanas no pagaba tasas de aeropuerto, ni a las compañías de handling (las que dan el necesario servicio de los aviones), ni… Es más, quienes conocen muy bien el mundo de la Aviación Civil aseguran a este periódico que los técnicos del ministerio, desde el Subdirector General abajo, que permanecen en el ministerio más allá del color político del Gobierno, son extraordinariamente eficaces y controles en sus informes, que producen de manera regular, y conocían a la perfección la situación de Spanair.

¿Va a comparecer la ministra en el Congreso para dar explicaciones?
O lo que es lo mismo, no resulta creíble, o al contrario, resulta patético, el comentario de la ministra Ana Pastor en el sentido de que sólo supo de la situación de Spanair al comenzar a suspenderse los vuelos ¿Va a comparecer en el Congreso? ¿Lo va a hacer por petición propia? ¿… O se lo va a pedir alguien, como ella y sus compañeros hicieron repetidamente en 2006 con el caso Air Madrid, responsabilizando entonces al Gobierno?