Pero quizás cabe un ejercicio de racionalidad entre tanta carrera sin rumbo claro. Si la meta es el control del déficit y el equilibrio en las cuentas públicas, que es una buena meta, hemos de recordar que no existe solo un camino para alcanzarla. Podemos ajustar gastos, y también podemos aumentar los ingresos. Las comunidades autónomas disponen de autonomía fiscal y capacidad normativa suficiente, por ejemplo en la fijación de los tipos aplicables a las rentas más altas en el IRPF. En los presupuestos de 2012 podrán incluir también los ingresos provenientes del impuesto de patrimonio, reinstaurado por el Gobierno socialista de la nación.

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