Rajoy está equivocado. Amaiur es una parte esencial en la contribución al final de ETA. La izquierda abertzale ha tenido mucho que ver, a lo largo de los últimos tiempos, en la derrota fáctica de la banda terrorista. No entender esto es no entender nada o casi nada. Antigüedad precisó algo que parece razonable. “Estamos condenados a entendernos”, manifestó el citado portavoz.

Medio siglo
Durante unos cincuenta años –medio siglo- muchos ciudadanos  estuvieron condenados a ser vilmente asesinados, otros salieron huyendo del País Vasco y no faltaron quienes fueron secuestrados y vivieron un calvario horroroso. Este paisaje tremendo de sangre, dolor y lágrimas nos acompañó estremecidos durante demasiados años. Todo indica que aquella pesadilla maldita ha terminado, aunque nos gustaría, claro,  que hubiera todavía más pruebas del adiós a las armas de los etarras.

Carrasco, un socialista
Rajoy señaló que de las tres veces que ha sido candidato a la Presidencia del Gobierno, sólo una –ésta de ahora, precisamente- no ha provocado atentados mortales de ETA. Rajoy se equivocó de nuevo. La primera –la del 14 de marzo de 2004- la masacre no la llevó a cabo ETA, sino el terrorismo islámico por mucho que se empeñen Pedro J. Ramírez y algunos otros visionarios y farsantes en sostener lo contrario. Y eso sí, en 2008, ETA asesinó a Isaías Carrasco, un socialista, por cierto.

Reproches y obstáculos
El fin de ETA no lo digiere la derecha española. Todo son reproches y obstáculos del PP, incluido Rajoy, como hemos visto ayer, ante la nueva situación de Euskadi. En lugar de estar contentos, andan cabreados. No han sido ellos, sino el Gobierno Zapatero el que felizmente ha derrotado a los terroristas de ETA. En efecto, Sr. Rajoy, usted está condenado a entenderse con Amaiur. Y sin que se derrame ni una sola gota de sangre.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM