La cosa fue así. Barajas, última hora de la mañana del domingo… Y comienzan a llegar coches oficiales. De uno se baja el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Maragallo. Aparece para ‘coordinar’ la repatriación de los españoles que viajaban en el crucero ‘Costa Concordia’. Eso se dice a los periodistas. Y así lo publican las agencias.

Bueno, la verdad es que no hay mucha lógica en ‘coordinar’ el regreso de ciudadanos españoles por un accidente en un transporte, producido en Italia y que ya están llevando a cabo las agencias que han organizado el viaje. No han sucedido los hechos en un país remoto, en una zona fuera del control de la ley, los ciudadanos afectados ya están en España…, pero la presencia del Ministro de Exteriores puede tener su justificación. Es un detalle que el Gobierno se acuerde y acuda a recibir a unos compatriotas que acaban de pasar un mal momento.

Lo que sucede es que también apareció en Barajas la ministra de Fomento, Ana Pastor ¿Cuál era su papel allí? ¿Cuál la relación del ministerio del ramo con el hecho, un naufragio de un barco italiano sucedido en Italia?... ¿Porque se trata de un medio de transporte? Eso sí que es tomar el asunto por los pelos.

Pero la cosa aún mejora. También por Barajas apareció… ¡el Ministro de Industria, José Manuel Soria, dispuesto igualmente a coordinar ‘la cosa’! Es decir, tres ministros, una mañana de domingo, dispuestos a recibir…, está bien, si quieren lean coordinar, la llegada de unos españoles a los que esperan decenas de fotógrafos y cámaras de televisión…  ¿No sé si entienden lo que insinúo?