Llueve en la capital del Reino y empieza a refrescar, la ciudad bulle desde hace demasiado tiempo como para no agradecerlo. El invierno está a la vuelta de la esquina y promete ser duro. Miedo y asco son un clásico de la ciudad más castigada de España en los últimos lustros, laboratorio de todos los experimentos de la derecha más rancia de Europa y a la par de la más antisocial de EEUU. El asco va en ascenso, Ana Botella se pelea con El País por si la suciedad en la ciudad es visible o no mientras aprieta las tuercas de las contratas de basura y se lava las manos ante una inminente huelga de recogida.

¿Y cómo no sentir algo de miedo? España se desvertebra socialmente acuciada por una crisis que es el último coletazo de una ofensiva neoliberal que tiene todo lo público entre ojo y ojo, cruzada en la que el Gobierno regional de Madrid va a la vanguardia. España se desvertebra nacionalmente con dos presidentes, Rajoy y Mas, tan aficionados a los recortes como a los choques ruidosos. Y la capital tiembla porque cada vez que hay un conflicto nacionalista sale escaldada. Cuando a Aznar le dio por hablar catalán en la intimidad con Jordi Pujol para llegar a la Moncloa, Vidal-Quadras tuvo que irse de Cataluña a Bruselas, con escala previa en FAES. Iba acompañado de su amigo Julio Ariza, otro exdiputado catalán 'represaliado' que se montó una Intereconomía para irradiar patriotismo rancio desde el centro al resto del país.

Cuando el PP de Basagoiti daba el visto bueno a la negociación con ETA, la facción de Mayor Oreja, con Regina Otaola, Santiago Abascal y María San Gil al frente, tomaba el mismo camino que los 'exiliados' catalanes. Los dos primeros se asentaban en el Gobierno regional de Aguirre -crecida con el 'tamayazo' y luego con las tensiones territoriales- y la tercera en FAES. Como siempre, ahora ETA y Cataluña vuelven interesadamente al primer plano, ¿quién vendrá ahora y para qué? De momento, vuelven las manifestaciones de la AVT. No podía ser de otra manera porque Madrid, ese imán de mucho bueno pero también de lo peor, fue la ciudad más maltratada por el terrorismo de la banda criminal.

Pero también hay valentía y mucha. Nos dicen que ETA está ganando, que Cataluña no nos quiere, que nos tenemos que cabrear con Albert Pla... Con ese cantautor que ya hace años provocó alertando de que el centro de la capital es sucio y cutre y ahora dice que le da "asco" ser español y que espera que sea así para todo el mundo. Y a buena parte de los madrileños todo esto les pilla cansados y responden que esta vez no se piensan cabrear, que a otro perro con ese hueso, que la Marca España que nos vende al mundo como mano de obra precaria y turismo de sangría es una vergüenza absoluta, que qué orgullo nacional se construye así. Que hay otros frentes vitales, porque además de las pensiones y la Educación, los madrileños intentan salvar su Canal de Isabel II o su sanidad pública, cercadas por la voracidad del PP, y este domingo la Marea Blanca volverá a las calles. Madrid fue la última en caer en la 'cruzada' de los sublevados que se hacían llamar 'nacionales' y con todos los factores en contra, está siendo la primera en levantarse ante los que la cercan en la actualidad desde sus entrañas.

Sergio Colado es redactor de ELPLURAL.COM

Blog Disidentes 6.0

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