Tan “ejemplar” en sus tejemanejes que ha conseguido eludir a jueces y fiscales desde hace muchísimos años y encima pasando públicamente el tanto de culpa al ministro de Justicia de turno. Tan “ejemplar” también que promovió el mencionado aeropuerto y lo inauguró muy cerca de las elecciones del 20-M por razones tan obvias como infumables. Pero, ni en mayo, ni desde entonces hasta ahora, el flamante aeropuerto ha funcionado. No lo ha utilizado ningún avión. Ni uno solo. Es un aeropuerto fantasma, capricho de un político caciquil y, sin duda, sospechoso como mínimo.

Otra ilegalidad o irregularidad
Tan “ejemplar” que el aeropuerto gasta 456.000 euros en halcones para la seguridad de unos vuelos que todavía no existen. El director del aeropuerto, aunque no funcione, cobra un sueldo superior al del presidente del Gobierno. Y la estatua de Fabra -tan cerca de las pistas durmientes- se llevará 300.000 euros de las arcas públicas, a través de la sociedad pública Aerocas, presidida por él a pesar de no estar ya al frente de la Diputación provincial que, al menos, justificaba tal cargo. O sea, otra ilegalidad o irregularidad maliciosa de Fabra,  eso sí, Sr. Rajoy, “ejemplar”.

La bandera de la austeridad
Durante la campaña electoral, el líder de la derecha, Rajoy, enarbola –con mucha más frecuencia que de costumbre- la bandera de la austeridad, mientras carga contra el Gobierno socialista, acusándolo de despilfarro, gastos descontrolados e inutilidad en su gestión. Son, pues, los socialistas manirrotos compulsivos, según el criterio de Rajoy y de su fanfarria política y mediática.

 Furibundo ataque
Pero el jefe conservador y aspirante a La Moncloa no guarda, en este sentido, ni las formas. Su furibundo ataque contra la izquierda carece en su boca de legitimidad. El Partido Popular no se ha caracterizado, ni poco ni mucho, por exigir a sus dirigentes austeridad. La Comunidad de Madrid es un ejemplo evidente de cómo derrochar el dinero público. También lo ha sido el Ayuntamiento de la capital de España hasta extremos impensables.

La Comunidad Valenciana
Y no hablemos de la Comunidad Valenciana. Pero sí hablemos de Fabra. ¿Por qué no le ha dado Rajoy la orden tajante de que cerrara el grifo del aeropuerto con sus halcones, sus chupópteros y, por supuesto, su estatua? Ni lo ha hecho ni lo hará. Es Rajoy quien dijo que el cacique castellonense es “un ciudadano y político ejemplar”. Les tendría que caer a los dos la cara de vergüenza.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM