El nuevo éxito en series se llama El juego del calamar. Quién iba a decir que se nos iban a cruzar por el camino otros monos rojos, después del brutal éxito de La casa de papel. La serie llega desde Corea del Sur, país que ha despegado en el panorama audiovisual a partir de la premiada Parásitos. El juego del calamar llegó en silencio a Netflix, se fue difundiendo con el boca a oreja, y ha acabado convirtiéndose en un fenómeno global, aclamado por crítica y público. Se trata de una serie que tiene una fuerte crítica social. Nos muestra esa otra Corea que existe detrás de aquella hipertecnologizada, que hace brillar sus luces de neón. Tras esa fachada, también hay un país de marginados, de perdedores, de gente arruinada. Gente abocada a la precariedad y a la falta de oportunidades. De eso se trata, de dar una oportunidad a aquellos que ya no tienen nada que perder. En ese contexto entran en un juego que es, literalmente, a vida o muerte.

A estos “perdedores” se les invita a participar en una serie de juegos infantiles tradicionales. Se trata de juegos sencillos, seguramente para que como audiencia no nos centremos en ellos, sino en los propios personajes. Sí, como ya puedes imaginar, perder significa morir. El premio es muy tentador, ya que el dinero que pueden ganar es suficiente como para acabar con todas sus penurias, por eso 400 jugadores aceptan el reto.

Tan salvajes son las violentas escenas como la propia crítica a un sistema gracias al que los privilegiados mantienen su posición, destrozando económicamente a quienes no tienen su misma suerte. El juego, que consta de seis fases, pone a los jugadores, identificados con un número, ya sin nombre ni apellido, en un aparente punto de partida en igualdad, algo de lo que el sistema les había privado.

Uno de los puntos fuertes de la serie es la estética. Los monos rojos de los vigilantes con sus máscaras negras y la ropa deportiva verde de los participantes, con su número identificativo, se han convertido ya en iconos de la serie. Esas máscaras negras llevan una forma geométrica pintada que indica la jerarquía de cada guardia, a imagen y semejanza de las categorías que existen entre las hormigas dentro de una colonia.

Estos uniformes, como no podía ser de otra manera, ya pueden ser tuyos. Seguramente, podrás llevarlo todo el año, pero no hay ninguna duda de que serán los disfraces estrella del próximo Halloween.

Mono rojo de vigilante

Todo un icono de la serie, el traje de villano de El juego del calamar. Fabricado en fibra de poliéster densa, que no transparenta. Disponible en varias tallas: S/M/L/XL/XXL.

Mono rojo

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Máscaras con figuras geométricas

Si ya tienes tu mono rojo o el disfraz completo, puedes complementarlo con las máscaras que te faltan, para poder cambiar cada vez que te plazca.

Máscara triángulo

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Máscara cuadrado

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Máscara círculo

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Camiseta de jugador

Si prefieres ser uno de los participantes del juego, esta es tu camiseta con el número identificativo. Fabricada en poliéster. Suave y agradable para la piel, ligera y transpirable. No se decolora.

Camiseta

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Chándal de jugador

Si ya tienes la camiseta de jugador, puedes complementarla con su chándal para lucir igual que en la serie. Fabricado en poliéster. Disponible en varias tallas.

Chandal El juego del calamar

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Equipación completa de jugador

Quizá prefieras llevarte todo en uno. La equipación completa de los jugadores puede ser tuya. Fabricada en poliéster y disponible en tallas que van desde la S hasta la XXL.

Equipación completa jugador

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