Vivimos más años y con una mayor calidad de vida, y eso va a propiciar un vuelco demográfico que provocará "auténticas revoluciones en el perfil de la vejez". Así lo expresó Julio Pérez, investigador del CSIC, el pasado martes, en la presentación en Madrid del monográfico Envejecimiento de la población, familia y calidad de vida en la vejez, de la revista Panorama Social de Funcas. "Vamos a ver en los próximos años gente mayor con un impulso, una actividad, una contribución -en lo micro, a sus propias familias y a sus relaciones, pero también a nivel social- que todavía no sospechamos", ha añadido. Otro elemento que contrastará con las generaciones anteriores en este colectivo será el elevado índice de titulados universitarios.

Echando la vista atrás, nos damos cuenta del avance. En 1900, la esperanza de vida al nacer en España era de 34 años, y hoy se sitúa en 83. El envejecimiento, que es la combinación del aumento de la esperanza de vida y la caída de la fecundidad, es un "extraordinario logro social sin precedente que deberíamos celebrar", ha indicado en el mismo foro la profesora de Sociología de la UNED Elisa Chuliá. Pero ese envejecimiento sistémico está cambiando las familias, las relaciones de género y las relaciones entre generaciones. También la medicina, la dependencia y los cuidados. En las parejas de esa nueva vejez se prevén cuidados recíprocos entre los miembros.

Además, Chuliá ha recordado que en los próximos 15 años llegarán al sistema de pensiones los nacidos en la "generación del baby boom", por lo que considera que se deben hacer reformas relativas a ingresos y gastos que permitan su sostenibilidad.
, y pide que se aborde el envejecimiento de manera sistémica teniendo en cuenta el empleo, las pensiones, la sanidad, la calidad de vida...

Entre las medidas que recomienda se encuentra la incorporación de más personas al mercado de trabajo y su permanencia durante más tiempo, es decir, retrasar la edad de jubilación. "Los pensionistas deben ser conscientes de que la solidaridad intergeneracional no puede ir solo en una dirección, porque las pensiones tienen un impacto directo en el empleo". A su juicio, se precisan "reformas con grado de atrevimiento mayor" para hacer sostenible el sistema de pensiones.