Decimos que son nuestros primos, pero les sacamos a rastras de sus hábitats y después los encerramos en zoológicos. Así es cómo los humanos tratamos a nuestra familia, los primates. Pero claro, son primos y por lo tanto inteligentes. 

Lo primero es que no les gusta, como a nosotros, estar encerrados. Y lo segundo, que aunque creamos que es imposible, ellos también invierten su tiempo en pergeñar cómo huir de su prisión. 

Un grupos de chimpancés del zoo de Belfast, en Irlanda del Norte, lograron escapar de su cubículo en el centro por un método de los más pragmático. La rama rota de un árbol les sirvió de escala. Primero la colocaron y después se apoyaron en otros escombros para completar la vía de escape. 
 

La tormenta creó la ocasión

Los animales pensaron rápido. Tanto la rama como los escombros fueron los restos dejados por una fuerte tormenta que se desató la noche anterior. Antes de que los cuidadores pudieran entrar el recinto de los primates para recoger los objetos que habían caído, ya habían sido empleados como herramientas por los chimpancés

En los vídeos recogidos por visitantes que presenciaron el hecho se puede ver cómo un macho adulto es el primero en aventurarse escalara arriba hasta el borde del muro que delimita su espacio. Después, otros compañeros de prisión le siguieron. 

Una vez fuera, los monos, en grupo, se alejaron por las sendas peatonales del recinto. Las autoridades, esta vez, sí, reaccionaron con rapidez y poco a poco capturaron a todos los fugados y les devolvieron a su lugar, sin que  los pobres chimpancés opusieran demasiada resistencia. 

Las autoridades del zoo irlandés han declarado que abrirán una investigación para dilucidar lo ocurrido y poner medidas para evitar sucesos así en el futuro. No es probable que este análisis concluya que los chimpancés son demasiado inteligentes para estar encerrados.