Se acerca San Valentín y un año más, la sociedad se divide. Los que gustan de celebrarlo por un lado, los que lo consideran un ardid comercial en el otro. Aunque quizá la propuesta de este año pueda unir a ambos: enamorarse de un pingüino.

Es lo que propone el grupo de científicos españoles que se encuentra investigando en la Antártida. A 13.000 kilómetros de casa, en la base de Isla Decepción, se les ocurrió esta idea para celebrar el día de los enamorados al mismo tiempo que reclaman atención sobre su labor y sobre la situación de estas aves acuáticas. 

Gratis total

Por eso proponen apadrinar un pingüino de la forma más sencilla y económica. Porque sin duda, será el regalo más barato. Apadrinar uno de estos animales no cuesta nada. Solo hay que rellenar un formulario en el que incluso se permite ponerle nombre al pájaro. Y si se quiere y se dispone, sí puede hacerse una donación que irá destinada a la investigación del hábitat de la especie y de su situación. 

Hasta el momento, más de 800 personas se han animado a ponerle nombre a un pingüino. Como certificación reciben un diploma virtual en el que se acredita el apadrinamiento. 

Los responsables han puesto el foco en el público más joven con esta iniciativa. Estiman que entender desde pequeño, las necesidades y situación de los animales, ayuda a crear adultos concienciados y activos en la defensa de la naturaleza. 

Es el objetivo de la expedición española que controla el estado de las colonias de pingüinos en contienen antártico. También está desarrollando otras labores, como la monitorización de la actividad sísmica y volcánica en la zona.