La labor de los científicos no es que tenga muy en cuenta la creatividad. Viviendo como viven apegados a los hechos, a lo medible y comprobable, lo de imaginar queda para idear soluciones que puedan trasladar a datos y ecuaciones. Por ejemplo, han creado algoritmos que nos permiten ver por primera vez un agujero negro.

Pero ahora llega el momento de ponerle nombre. Y ahí la verdad es que los científicos siempre han estado atinados. Claro, que optaban por la vía fácil: recurrir al panteón clásico. Pillar rimbombantes nombres de dioses griegos y romanos garantiza pocas discusiones sobre el asunto. Incluso en el cine parece una buena opción: El primer agujero negro que vimos en pantalla, en Interstellar se bautizó como Gargantúa. 

'Black Hole Sun'

Pero qué nombre ponerle a M87, la primera singularidad cósmica que ha dado la cara. Ya hay quien ha hecho una propuesta que va ganando adeptos. ¿Qué tal llamarlo Chris Cornell

Los méritos de Cornell han sido haber compuesto una bella canción allá por los noventa: Black Hole Sun. Una canción en la que se pintaba un panorama psicodélico en la que el agujero negro liberaba al protagonista de sus temores. 

Seguramente Cornell sabía a lo que cantaba. No tanto desde el punto de vista científico si no desde el psicológico. Cornell se quitó al vida hace ahora dos años. 

La conmoción por la pérdida del artista se mantiene. De hecho, Black Hole Sun sigue manteniendo en buena forma como una de las canciones más escuchadas de la época.  Y los fans estiman que ponerle al agujero negro el nombre del autor sería una bonita manera de recordarlo.