La tecnología tiene una peculiar relación con el arte. Sobre todo cuando hablamos de la tecnología que ahora está de moda. Unos sistemas que en muchos casos están relacionados con la copia, la repetición y la capacidad de digitalizar y almacenar contenido. Y ya lo decía Weber: la copia de una obra contraviene el principio del arte: ser original y único.

Escanea el mundo

Pero por otro lado está el hecho de que la tecnología permite que las obras artísticas lleguen a más gente. Y se supone que eso está bien. Que cada vez más personas tengan acceso a este tipo de manifestaciones. Por ejemplo, la página Scan The World. De momento, la impresión en 3D anda buscando su lugar. Como toda nueva técnica parece que se crea antes de la necesidad. Y hasta ahora no sabemos si imprimir en relieve tiene algún sentido. Las impresoras de esta clase van del uso médico, todavía en proceso de experimentación, y la atracción de feria para eventos de empresa.

Comunidad de impresoras

Scan The World quiere que las impresoras 3D también tenga una finalidad artística. Facilitar a todo el que tenga un aparato de estos cerca, el acceso a algunas de las esculturas más conocidas de la historia del arte. En esta página, los usuarios pueden descargarse los modelos de El Hombre de Vitruvio, la Nefertiti egipcia, la Victoria de Samotracia, el Discóbolo o el Cristo del Pan de Azúcar. Junto a estas obras clásicas hay otros modelos más absurdos. Cabezas de dinosaurios, el controvertido busto de Cristiano Ronaldo o una reproducción de las esculturas presidenciales del Monte Richmont. En Scan The World también existe la posibilidad de que los usuarios suban sus propios modelos para impresión en 3D. Lo que se pretende es crear una comunidad de aficionados a este dispositivo. Una especie de repositorio global de modelados. Desde las mejores obras de arte de la historia hasta muñequitos infantiles.