Las aguas del Golfo de México que bañan los estados del sur de Estados Unidos son uno de los destinos playeros preferidos por los veraneantes. Pero este año se han encontrado con un desagradable panorama. Una hedionda línea que cubre buena parte de las playas compuesta por peces y otros animales marinos muertos. Y la prohibición del baño.

Marea roja

Son los efectos de una marea roja. La mayor detectada en varios años en la zona. Una marea provocada por la proliferación sin control de un alga llamada Karenia Brevis. Todos los años llega en esta época del año a esas aguas. Sin embargo, la afectación de este año está siendo significativamente mayor. Comenzó nada menos que en octubre del 2017 y se ha ido extendiendo hasta afectar a más de 270 kilómetros de costa.

A su paso, el panorama que deja esta marea es desolador. El alga ataca el sistema nervioso central de los animales y los mata en muy pocos minutos. No solo peces de todos los tamaños. Las autoridades han reconocido que la muerte de al menos 30 manatíes y de más de 300 tortugas se debe a la proliferación de este alga microscópica. 

La mano humana

Cómo no, detrás de la infestación de las aguas con este organismo está la mano del hombre. Al parecer, el aumento del nivel de fertilizantes en las aguas es la causa del incremento de la marea. Los agricultores están vertiendo fertilizantes al mar donde se juntan con los que llegan al filtrarse por el suelo e ir a parar a los ríos. Las algas utilizan estos fertilizantes como nutrientes, lo que causa su rápida propagación. 

Entonces las aguas dejan de tener su color azul oscuro característico y se convierten en una especie de sopa parduzca de la que no dejan de brotar animales muertos. Las algas en descomposición, junto con los cuerpos inertes de los animales en las playas están llenando la zona de un olor insoportable