Angels in America, de Tony Kushner. Esta pieza en dos partes (Millennium Approaches y Perestroika) convirtió a Tony Kushner en el autor mimado del teatro comercial de los 90. Galardonada con los premios Tony y Pulitzer, traducida a varios idiomas y constantemente representada por todo el planeta, refleja la crisis del SIDA que estalló durante el gobierno conservador de Reagan. Neoyorquinos enfrentándose a la vida, a la muerte, al sexo, al infierno.

Los alimentos terrenales, de Andre Gide. Premio Nobel de Literatura 1947, compañero de Oscar Wilde, inspiración de Camus y firme defensor de los derechos homosexuales, Gide escribió esta deliciosa obra en 1897 basándola en su propia experiencia, en cómo la familia y una estricta enseñanza religiosa le causaron fuertes trastornos de identidad. Estas páginas son un canto a libertad, al hedonismo, una huida de la culpa y del sentimiento cristiano del pecado. Gide completó la obra con Los nuevos alimentos terrenales, que escribió casi cuatro décadas después.

Queer, de William Burroughs. El núcleo duro de la Generación Beat junto con Allen Ginsberg y Jack Kerouac escribió esta novela en los años 50, pero tuvo que mantenerla inédita hasta 1985 por la explícita expresión de deseo homosexual de su protagonista, alter ego del autor. Hoy es un emblema del género, y quizá la obra más representativa del suburbial estilo literario de Burroughs. Refleja muchas de las tinieblas en las que estuvo envuelto como escritor y como personaje. Es también una novela política, en la que sugiere un Estado Nación para homosexuales.  

El azul es un color cálido, de Julie Maroh. Seguramente más conocida a raíz de la adaptación cinematográfica que hizo de ella Abdellatif Kechiche, con el título La vida de Adele y que le valió la Palma de Oro en Cannes, esta novela gráfica fue el debut en el cómic, por la puerta grande, de la autora francesa Julie Maroh. Narra el despertar sexual de una adolescente y el hallazgo de su homosexualidad. Una apasionante historia de amor.