La vida de los artistas nos fascina. Y cuanto mas truculenta es, mejor. Los vemos sobre el escenario, dos metros por encima de sus cabezas e inconscientemente nos parecen dioses. Pero cuando indagamos en sus vidas nos damos cuenta de que son meros mortales. Con defectos y virtudes, Seres de carne y hueso con los que podemos identificarnos. Y ahí no hay piedad. Sobre todo cuando llevan una vida tan intensa como la de Chavela Vargas.

Chavela, una vida de cine

La cantante mexicana, aunque realmente nació en Costa Rica, vivió varias vidas. Y todas a fuego. Es lo que refleja el último documental sobre su vida. El último rodado hasta la fecha. Porque su vida da para muchos más. Chavela, realizado por Catherine Gund y Daresha Kyi, toma la historia de la artista desde su regreso a los escenarios en 1991, después de más de una década fuera de los focos. El documental no se centra tanto en la faceta musical como en la persona. Una mujer fuerte pero frágil, Presa de sus contradicciones y adicciones. De su orientación lésbica y cómo la marcó. O mejor, cómo la marcó el trato de los demás. De su relación con otra figura troncal de la cultura mexicana contemporánea como es Frida Kahlo. De una persona decidida, independiente. Alguien consciente de sus heridas que dejaba sangrar en cada canción y en cada interpretación. Lo que convirtió en su sello de artista.

Segunda vida

Una vida vivida a mordiscos con varias fases. Primero su triunfo en México. Su conversión en la gran interprete de la canción en aquel país. Pero desconocida fuera. Hasta que el director de cine Pedro Almodóvar se atreve a hablar con ella tras un concierto en Madrid. Y a partir de ahí, de la creación de temas para una de sus película, surge ya la figura enorme de Chavela Vargas. La inmortal. La que llena teatros en las principales capitales del viejo continente. Con un poncho, una garganta rota y un alma parcheada. Y por supuesto, una botella de tequila bebida hasta el final. [embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=XKyj5Tzrumo[/embedyt]