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Robot Curiosity
El robot Curiosity sobre la superficie de Marte. Foto: NASA/JPL-Caltech/MSSS

El metano de Marte puede ser una prueba de vida

El robot Curiosity detecta una cadencia en las concentraciones de este gas que podría tener un origen microbiano.

Dom, 10 Jun 2018

Vamos con nuevo capítulo “Encontrado vida fue de la Tierra”, esa serie que promete tenernos entretenidos mucho, mucho tiempo. Sobre todo si, como en este episodio, esa vida puede estar a la vuelta de la esquina. Concretamente en Marte.

Cosas del Curiosity

Siempre se ha barajado la posibilidad de que el planeta vecino albergue vida. O la haya albergado en el agua que ya es seguro que tuvo y que su poca gravedad y inexistente campo magnético dispersó por el espacio. Pero ahora el robot Curiosity que continua deambulando por el suelo marciano ha aportado un dato muy relevante

Se trata de la presencia de metano en la atmósfera del planeta rojo. Que ya flotaba este gas en la tenue capa de aire de Marte era sabido. El dato que ha llamado la atención a los científicos es la fluctuante cantidad de metano que se aloja en la atmósfera. 

Lo que llevan años tratando de dilucidar los expertos es la procedencia del metano marciano. En principio que la cantidad de gas varíe no tiene por qué comportar un origen biológico. El metano puede proceder de fuentes geológicas y disiparse por la incapacidad de la atmósfera de Marte de mantenerlo y la volatilidad de este gas. 

Cadencia en el metano

Pero Curiosity ha detectado una cadencia. Es decir, el metano que el robot olfatea en el cráter Gale en el que se encuentra parece proceder de una fuente constante. Y periódica. En invierno el metano tiene una concentración de 0,2 partes por mil millones. En verano esta concentración asciende hasta 0,6 partes por mil millones. 

Según los expertos, una explicación podría ser que existiera hielo bajo la superficie marciana. Que los rayos ultravioletas lo derritan en verano y ayuden a la liberación de gas. Sin embargo, este razonamiento no explica las variaciones tan drásticas. 

Y aquí es donde se abren otras posibilidades. Por ejemplo, que durante los meses de calor, se produzca un incremento de algún tipo de actividad microbiana que genere gas metano en las concentraciones detectadas. Es ahora cuando entrará a jugar la sonda que la Agencia Espacial Europea ha situado en órbita de Marte para medir los gases de su atmósfera en distintos lugares y momentos. Será la encargada de decirnos si en Marte hay vida o tendremos que seguir buscando.