No entiendo los emoticonos. En serio. Y que conste que no es por mi semi-Asperger. De hecho, dicen que la mayoría se usan de forma incorrecta o con un significado muy diferente a aquel con el que fueron concebidos.

Algunos [dos] los puedo pasar, pero otros... Son de coña, no?

Mi hijo me mandó una vez un truño sonriente. La caca feliz me dicen que es. Pues qué quieren que les diga, no lo pillo.

Y luego está la sobredosis, como con todo. Hay verdaderos fanáticos [alguno en nuestro periódico, por cierto]. Que te envíen de golpe y porrazo cinco zapatos de tacón, seis flamencas, ocho copas y siete thumbs-up me resulta excesivo. No sé qué hace pensar a la gente que por mandarme muchas veces el mismo, me va a hacer más feliz o voy a ser capaz de comprenderlo.

Escasez lingüística en la red, ya lo decían Los Ganglios [no pongo el link, que luego los de la SGAE son capaces de venir a por mí. Pero busquen la canción, se titula "LOL"].

Me explicaba hace poco SilviaB el verdadero significado de "ja", "jaja" y "jajaja". Lo he olvidado, pero tenía sentido. El caso es que la única sincera es la última. Yo creo que lo de los emoticonos es lo mismo: como no sé qué poner o no me da la gana dedicar tiempo a escribir, pongo un monigote y ya está. Un poco falso todo.

Claro, que debe de ser que me viene de antiguo, porque tampoco fui nunca muy fan del smiley [los más jóvenes están absolutamente perdidos ahora mismo. Es mi venganza contra los millenials].

En fin, absténganse por favor de obsequiarme con los dibujitos de marras. Salvo que les dé igual que no lo entienda, claro. O, por lo menos, hagan como SylviaA y pónganme entre paréntesis lo que significa cada uno.