Una vez más Montoro debería ofrecer las mismas explicaciones que, en sede parlamentaria, él mismo se ha atrevido a pedir en varias ocasiones a empresas periodísticas, empresarios españoles, cantantes o cineastas a propósito de su posición fiscal. En esta ocasión, el flamante ministro del ramo tendría la obligación de aclarar el pago de tributos que realizan dos compañías: Facebook y Twitter.

Seguramente, estos gigantes de las nuevas tecnologías son en la actualidad la envidia por dos motivos. Por una parte, por la industria que representan y su posición dominante en la misma. Por otra, porque con los beneficios millonarios que acumulan, ambas multinacionales hacen frente en España a una ridícula presión fiscal.

Un 2014 poco rentable
Si se atiende a los datos y cifras de las compañías, parecería que nos encontramos ante unas sociedades nada pujantes, sobre todo por lo que respecta a sus filiales hispanas. En concreto, Facebook y Twitter declararon unos ingresos en España a lo largo del pasado año de alrededor de 7 millones de euros de ingresos.

¿Alguien se lo cree? Estas cantidades supone un pago de impuestos de cerca de 200.000 euros. No es nueva esta polémica. Por ejemplo, en el ejercicio anterior de 2013 las mismas empresas, junto con otras como Google, Apple o Microsoft, apenas abonaron ¡18 millones de euros en impuestos!

Desde hace tiempo, las grandes multinacionales norteamericanas explotan sus beneficios a través de la matriz europea ubicada generalmente en países como Irlanda, Luxemburgo o Suiza (otra de esas paradojas que permite esta Unión Europea). De este modo, tributan a través de la nación en la que están sus filiales y que, casualmente, presenta una fiscalidad mucho más beneficiosa para sus intereses.

La excusa del beneficio diferido
Uno de los argumentos que utilizan sus consejos de administración es genuinamente político. Se trata de una especie de beneficio en diferido o paralelo que justificaría el ínfimo pago de impuestos. Todas estas compañías, algunas sin justificación alguna, aseguran contribuir a la economía del país (de España) de manera contundente, por ejemplo con la creación de miles de puestos de trabajo. Sin embargo, una vez que se pregunta por tal afirmación, enseguida entra en juego la diferencia -también muy utilizada en política, por cierto- entre empleos directos e indirectos.

Al margen de polémicas, y regresando a Montoro, quizás la pregunta habría que trasladársela al Gobierno del que forma parte como máximo responsable del Ministerio de Hacienda ¿Por qué no se han adoptado las medidas legislativas para paliar estas diferencias como ha sucedido ya en otros países?

Es curioso que lo que se dice sobre lo que ha ocurrido con Messi y su relación tormentosa con la Agencia Tributaria que somos todos derive en una cantidad (según las versiones) muy superior a lo que pagan estas compañías en concepto de impuestos en España ¿Dónde está el error? ¿Se han parado a pensar muchos applemaníacos cuánto paga aquí por este concepto la conocida marca de la manzana?

Y después ponemos el grito en el cielo cuando un deportista español decide tributar en Suiza, país en el que tiene fijada su residencia. Eso sí, lo hacemos en nuestra cuenta de Twitter, dándole al like de la noticia de turno y comprobando el correo electrónico en nuestro nuevo y caro Apple Watch.