Alberto Corazón, pintor, escultor y miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes critica con especial dureza a Podemos y a Pablo Iglesias en un artículo publicado en el diario El País. Corazón entona el “mea culpa” y se reconoce arrepentido de haber votado en las pasadas elecciones a la formación morada en las pasadas elecciones.

“Tomé la decisión, que ahora lamento, de votar a Podemos creyendo en su mensaje de regeneración, transparencia y decencia. Creyendo que obligaría en el denostado bipartidismo a una reflexión autocrítica del PSOE; que aportaría una rejuvenecida viveza al Parlamento; y unos votos que decidirían una mayoría definitiva a la izquierda de progreso.”

El artista considera “irresponsable” su esperanza de cambio a la vista de lo sucedido y arremete con especial dureza contra Pablo Iglesias al que acusa de haber conseguido todo lo contrario de lo que se esperaba: en especial lo que califica como “imperdonable: ha ofrecido un balón de oxígeno a Rajoy y su derecha reaccionaria, que estaba en la UVI.”

Hay que ser muy sectario para aceptar la liquidación del “Estado de bienestar”; de la educación pública y la sanidad; de las ayudas a las personas que las necesitan para vivir, los dependientes; de la recuperación de la memoria histórica y la dignidad de los asesinados por el franquismo; para condonar la destrucción del tejido cultural y el desahucio de las familias; para permitir la perpetuación del nacional-catolicismo en el currículum escolar; para cerrar los ojos a las amnistías fiscales para los grandes defraudadores o a la corrupción generalizada en toda la gestión pública. Hay que ser muy sectario para todo esto y aceptar que esta inhumana realidad continúe, hoy en día, asolando a los ciudadanos de este país por razones estratégicas ignotas”.

“Seguimos en esta ciénaga del PP de Mariano Rajoy por el apoyo —impensable— de Podemos” prosigue Alberto Corazón.

Y añade: “Ni en nuestras peores pesadillas muchos de los indignados ciudadanos del 15-M que ocupamos las plazas de las ciudades habríamos podido soñar con este escenario inicuo”.

“El 15-M que capitalizó Podemos fue un impulso fresco, renovador, popular, que se manifestó en las elecciones municipales y autonómicas. Pero en lugar de entenderlo como el inicio de un camino compartido, Pablo Iglesias lo interpretó como una proyección personalista. Vanidad y arrogancia sustituyeron a la reflexión inteligente”.

El pintor y escultor acaba su artículo haciendo un llamamiento a la movilización, a “vencer el desencanto y volver a las urnas con la lección aprendida”

“Tenemos que alejar la tendencia melancólica de la izquierda, de las fuerzas de renovación y progreso, a abdicar ante el “mal inevitable” de la derecha conservadora reaccionaria que no tiene otra estrategia que la de manipular el miedo, ni otro horizonte que el de consolidar la salvaje desigualdad económica y social.

 Nuestra oportunidad y nuestro futuro están en nuestro voto. ¡Ciudadanos de bien: acudamos a las urnas!”