El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha expresado junto a su homólogo alemán la convicción del Gobierno de que las políticas de austeridad adoptadas para reducir el déficit público no son incompatibles con el crecimiento económico.

"No hay confrontación entre la reducción del déficit y el crecimiento"
De Guindos ha defendido que se han tomado las medidas adecuadas para "modificar el rumbo" pero "a veces la variación tarda tiempo en percibirse". Ahora que se debate en el seno de la UE sobre la necesidad de flexibilizar los calendarios de reducción del déficit en países como España o Italia para no ahogar el crecimiento -desde el PSOE insisten en que no se trata de no caminar hacia el equilibrio sino de los plazos-, De Guindos ha asegurado que "no hay confrontación entre la reducción ineludible del déficit y el crecimiento económico".

Relaciona los planes de estímulo con el aumento del paro
Pero el ministro fue más lejos al asegurar que es "al revés" y que España fue el país que entre 2007 y 2009 estableció más estímulos fiscales mediante "medidas discrecionales" y de un superávit se pasó al 11% de défict y a un aumento del paro del 8% al 20%, en palabras recogidas por Europa Press.

Medidas paliativas
De Guindos relacionó así apresuradamente los estímulos -los más significativos el plan E y el descuento de los 400 euros en el IRPF- con el aumento del déficit y con el incremento del paro, aunque para ello haya redondeado algunas cifras -la tasa de desempleo fue del 18% en 2009 según el INE-. También obvió mencionar que los planes de estímulo fueron medidas paliativas para reaccionar al estallido de la crisis financiera -que debería conocer bien como exempleado de Lehman Brothers- y de la burbuja inmobiliaria y que con ellos se pretendía frenar la destrucción de empleo que ya se estaba produciendo por ambos fenómenos.

Desequilibrio con origen en la caída de ingresos, no en el gasto
Ningún economista serio -ni que haya trascendido poco serio tampoco- ha vinculado hasta ahora los planes de estímulo con el aumento del paro. Además, un buen numero de economistas de todo signo han explicado que el origen del desequlibrio español no está ni mucho menos en el aumento del gasto sino en la caída de ingresos asociada a la paralización de la economía -y a las reducciones fiscales de los años precedentes al crack-. Además, en 2009 no se destinaron únicamente fondos a los efímeros planes de estímulo sino que también entonces se comprometió dinero público -y por más tiempo- para reestructurar el sistema bancario -sí, del que procede el ministro-, aunque el grueso del aumento del gasto desde entonces ha sido fundamentalmente para cubrir el incremento de las coberturas por el creciente desempleo. Las políticas de ajuste están en marcha desde mediados de 2010 y se han redoblado con la llegada del PP al poder, y la tasa de paro está ahora en el 24,4% -primer trimestre de 2012-, lo que deja en mal lugar nuevamente los argumentos del ministro.