Hacienda ha llevado a cabo una nueva investigación para acabar con el fraude de las sociedades profesionales. “Hemos visto cosas que no creeríais”, así describen los propios inspectores de Hacienda las situaciones descubiertas en esta última investigación.

Más allá de grandes mansiones declaradas como sede social de las compañías, coches deportivos registrados como vehículos de empresa o incluso yates designados como activo societario, hay un nuevo fraude de moda que va más allá de lo material.

Estas estrategias tienen una doble función para las empresas. Por un lado, reducir el coste fiscal de adquisición de los bienes, en su mayoría caprichos personales; y por otro, rebajar la factura tributaria de sus sociedades profesionales, incluyendo estas inversiones de consumo puramente personal en “gastos de empresa”.

El nuevo fraude de moda

Pues bien, la Agencia Tributaria ha encontrado una nueva estrategia: añadir los pagos mensuales del colegio de sus hijos, la mayoría en casos de colegios de élite, como gasto necesario para el funcionamiento de la sociedad.

Funcionarios de Hacienda aseguran haber encontrado hasta decenas de declaraciones tributarias de profesionales con alto nivel con esta irregularidad. Estos profesionales tratan de argumentar la “trampa” en el caso en el que los dos progenitores trabajan y llevar a los niños al colegio se convierte en una necesidad para el buen funcionamiento de sus sociedades.

El organismo ha rechazado por completo el argumento, anulando las desgravaciones indicadas por los responsables de las empresas y estableciendo las cargas adicionales correspondientes.

Este no es el único caso de sorpresa para Hacienda, sino que aseguran que en su trabajo diario encuentran sucesivos intentos de trampa para deducirse lo máximo posible. Así, citan casos como convertir un viaje a Eurodisney con su familia durante cinco días en viaje de trabajo o incluso intentar conseguir una deducción por una operación de estética, argumentando que es necesaria para un trabajo expuesto al público.

En los últimos años, el foco de Hacienda contra el fraude se ha centrado en la simulación. Es decir, en el intento de hacer pasar como una actividad societaria regular lo que es puramente una actividad personal, con el objetivo de conseguir ventajas fiscales.