El Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, tiene muchas tablas en esto de jugar con las estadísticas y maquillar datos pasando facturas de un año a otro. El Gobierno de Rajoy cerró 2012 con un déficit de 10,5% (rescate a la banca incluido) idéntico al del último año de Gobierno de Zapatero. Hay una diferencia, que Rajoy había aplicado dos ‘recortazos’, uno primero de 8 mil millones de euros para Educación y Sanidad y luego el 'gran recorte' de 65.000 millones de euros a todo el Presupuesto. Recorte total de 73.000 millones de euros más la mayor subida de impuestos de toda la Democracia y no consiguió rebajar el déficit heredado. Se demostró que Montoro además maquilló el déficit de ese año dejando de computar facturas desde mediados de noviembre para trasvasarlas a enero de 2013 y hay firmes sospechas de que este año ha vuelto con su famoso 'maquillaje'.

Acusación directa del PSOE
Las sospechas de numerosos economistas son tan firmes que el PSOE ha aprovechado la sesión de control celebrada en el Congreso para acusar al ministro de Hacienda de realizar una "chapuza contable" con la que pretende de nuevo maquillar a la baja el dato del déficit. Esas maniobras serían la razón por la que el Gobierno aún no ha dado a conocer el dato del déficit del año pasado, que habitualmente se facilita a finales de febrero. La diputada socialista Inmaculada Rodríguez Piñeiro cuestionó el dato de consumo público (gasto del estado) correspondiente al último trimestre de 2013 que reflejó una caída de 4% en tasa interanual, algo  difícil de explicar teniendo en cuenta que este año hubo paga extra a los funcionarios mientras que en 2012 no. Ni le cuadra a la diputada socialista ni a numerosos economistas, que consideran que la explicación que se ha dado hasta ahora no es convincente.

Para "afinar más"
Obviamente Cristóbal Montoro niega cualquier ingeniería contable y en primer lugar recordó que Eurostat (la oficina estadística europea) da de plazo a los Estados miembros hasta finales de marzo para cerrar el déficit. Es cierto, pero en España el dato siempre se facilitó a finales de febrero y Montoro no ha explicado por qué este año se retrasa un mes. Para Montoro "apurar las fechas significa que se perfecciona, que no se improvisa y en materia de corporaciones locales podemos afinar mucho más, con cifras más aproximadas a la realidad". Así pues Montoro no maquilla 'afina'.