Dos o tres veces por semana, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) advierte sobre la existencia de chiringuitos financieros que ofrecen sus actividades de asesoramiento y compraventa de valores sin estar registrados ni supervisados. Esto afecta tanto a firmas fraudulentas que operan en España como en otros países de la Unión Europea (en el mundo del dinero no hay fronteras).

Al igual que en el timo de la estampita, tantas veces relatado, incluso reflejado a través del cine, muchos inversores siguen cayendo en las trampas de estos chiringuitos con resultados que suelen ser la pérdida total o casi total del dinero invertido. La codicia de los incautos –como pasa en los timos de la picaresca- es el motor de estos estafadores que prometen siempre grandes rentabilidades en cortísimos plazos de tiempos a través de productos muy sofisticados que, normalmente, no suelen siquiera entender los clientes.

Al principio, todo va bien y relatan a sus timados grandes rentabilidades, pero cuando llega el momento de recoger las ganancias empiezan a producirse los problemas. Ese mismo día, sufren una gran depreciación de sus inversores, y la posibilidad de rescatar el dinero se eterniza, hasta que finalmente les aseguran que todo o casi todo se ha perdido por un vuelco inesperado de los mercados financieros.

En el actual momento de tipos de interés cero, estas ofertas tan jugosas como falsas se hacen especialmente atractivas para los ahorradores que ven día a día cómo su dinero no recibe ninguna rentabilidad en sus depósitos o cuentas bancarias. Una salida, sin lugar a dudas, muy equivocada porque termina mal.

Pese a los esfuerzos de los operadores, estas firmas de Bolsa clandestinas siguen apareciendo y muchas veces vuelven a disfrazarse con nuevos nombres para eludir la acción de la administración y continuar con su operativa. Los que operan por Internet muestran convincentes páginas de su operativa y rentabilidad.

Para evitarlos, hay que seguir fielmente una serie de recomendaciones hechas por los supervisores con el fin de no caer en estos entramados.

1. Verifique que la entidad está autorizada y que la empresa no ha sido objeto de advertencia por parte de la CNMV ni de otros supervisores.

2. Recuerde que los chiringuitos son peligrosos e intentan engañarle. Si sospecha, pregunte. Adopte una actitud activa. Obtenga información por escrito. Haga preguntas sobre las características del servicio y de la inversión que se le estén proponiendo.

3. Desconfíe ante las siguientes señales de alarma y técnicas frecuentes:
- Llamadas o correos inesperados.
- Urgencia de la inversión.
- Afinidad personal.
- Bonificaciones de entrada.
- Esquemas piramidales en los que le pidan que también capte clientes.
- Presión psicológica tendente a que adopte una decisión inmediata.
- Mención o utilización del logo de la CNMV. La CNMV nunca le invitaría a realizar una inversión.

4. Ojo al fraude a través de internet y redes sociales. No se deje engañar por la sofisticación de algunas páginas web. Manténgase alerta ante ofertas no solicitadas a través de sus perfiles de redes sociales. No se deje engañar por la afinidad de sus “seguidores” sociales.

5. Desconfíe de altas rentabilidades sin riesgo. Desconfíe de productos complejos. No invierta en lo que no comprenda.

6. Preste atención a comisiones y gastos.

7. Asegúrese de que los productos que le ofrecen existen y contraste la información que le aportan sobre la cotización de los valores que quieren vender.

8. Todos estamos expuestos a ser objeto de fraude. Desconfíe si no le solicitan información: los intermediarios financieros autorizados que le ofrezcan un producto deben evaluar su conveniencia (experiencia y conocimientos) y/o idoneidad (experiencia y conocimientos, situación financiera y objetivos de inversión) a través de un perfil o cuestionario.

9. Si no logra que le devuelvan su dinero, no continúe realizando aportaciones.

10. Ponga en conocimiento de la CNMV cualquier incidente sospechoso de fraude y denuncie lo ocurrido en la Policía o el Juzgado correspondiente.