La "merkelización" de los partidos nos sitúa en una Europa al servicio irracional de los mercados. Desde esta perspectiva, solamente las organizaciones neoliberales de occidente pueden gobernar en sintonía con sus  ideologías. Es precisamente esta falta de espacio político a los márgenes de la izquierda la que impide al partido de Alfredo enderezar su discurso y recuperar el oxígeno perdido ante la erosión del volcán desencantado. La victoria de Hollande supondría para España un marco de referencia  donde  emular su discurso y recuperar el agua evaporada para regar las rosas marchitadas de hace dos primaveras.

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