El mercado inmobiliario sigue hundido y sin perspectivas de mejorar a corto plazo. En un país con 6 millones de desempleados y con unos bancos que han cerrado el grifo del crédito, no parece que el sector vaya a tener una recuperación rápida, entre otras cosas porque quienes tienen dinero para comprar prefieren esperar a que los precios bajen aún más. El pasado mes de septiembre re registraron 23.808 operaciones de venta, un 8,6% menos respecto a septiembre de 2012, y hay que recordar que 2012 fue el año del hundimiento, en el que estuvimos al borde del rescate y que parecía imposible que empeorara. La prima de riesgo y la bolsa han mejorado, pero la venta de viviendas no solo no ha mejorado sino que ha empeorado.

Mínimos históricos
El desplome es muy fuerte en la compraventa de inmuebles nuevos, que ha caído un 16% (10.658 escrituras firmadas) frente al descenso de la venta de inmuebles de segunda mano que fue de un 0,6% (13.150 operaciones). La caída de venta de inmuebles en el mes de septiembre es muy abrupta, casi un 9%, aunque han llegado a registrarse desplomes de hasta un 15% en un solo mes como es el caso del pasado mes de agosto. Con este descenso se suman cinco meses  consecutivos a la baja y habrá que esperar al impacto de la bajada de los tipos de interés y del euribor para ver su efecto en los próximos meses.

Los que quieren venderlo como brote verde: ¡una décima mejor que en agosto!
A casi todos los datos económicos se les puede buscar una lectura ambivalente y de hecho es lo que suelen hacer los políticos. Véase por ejemplo el último dato del paro, subió en más de 80.000 personas pero el Gobierno afirmó que era el mejor dato de paro en tres años y que marcaba un cambio de tendencia. Algo parecido pasa con el mercado inmobiliario, porque aunque el dato de septiembre es malo, la tasa mensual que recoge las operaciones firmadas en septiembre frente a las de agosto mejora un 1,1%, que es la primera tasa positiva que se registra en un mes de septiembre desde 2009. Y en el acumulado del año se registra un 0,2% más de operaciones que en 2012.