El Banco de España, en su último boletín, señala que "la economía española siguió creciendo a un ritmo débil, en un entorno caracterizado por la progresiva recuperación de la economía mundial, pero no exento de la aparición de nuevos focos de incertidumbre".
La demanda interna sigue sin tirar
Según el máximo regulador bancario, esto fue el resultado de que el consumo interno siguió sin tirar, pero la demanda exterior, es decir, las exportaciones, siguieron siendo la principal fuente de expansión del gasto, con una contribución de 1,4 puntos porcentuales. Dentro de la demanda nacional, explica la entidad monetaria, "la moderada recuperación del consumo de los hogares y el incremento de la inversión en equipo contrarrestaron parcialmente el retroceso de los componentes públicos del gasto, afectados por los planes de austeridad en marcha, y el descenso de la inversión residencial".
Repunte de la actividad industrial
Todas las ramas productivas no agrarias, excepto la construcción, según el BdE, mostraron ritmos de crecimiento moderadamente positivos, destacando, en particular, el repunte de la actividad industrial. Pese a ello, la ocupación registró un nuevo retroceso, estimado en torno al 1,3 % en términos de su tasa interanual, ligeramente más moderado que en el trimestre anterior (y en línea con la cifra de ocupados de la EPA para este período). La tasa de paro experimentó un repunte de un punto porcentual, hasta situarse en el 21,3 % en el primer trimestre, en un entorno de leve moderación en el ritmo de expansión de la población activa.
El riesgo de la inflación
Pese a la debilidad cíclica que sigue mostrando la economía española, la inflación prolongó su trayectoria ascendente, impulsada, como había ocurrido ya en los últimos meses del año pasado, por factores de naturaleza en principio transitoria, entre los que cabe destacar, principalmente, el encarecimiento de la energía. La tasa de variación interanual del IPC repuntó hasta el 3,6 % en marzo (3 % en diciembre del año pasado). Con todo, a medida que avanza el año las presiones sobre costes y precios se van intensificando (el indicador adelantado del IPC para abril aumentó hasta el 3,8 %).
Alerta sobre los salarios ligados al IPC
Según el organismo que Gobierna Miguel Fernández Ordóñez, "todavía es pronto para extraer conclusiones firmes sobre el impacto de la subida de los convenios firmados en los primeros meses del año sobre los costes laborales. Hay que tener en cuenta que se trata de un número muy reducido de convenios, que son, por otra parte, los que están más estrechamente ligados a la inflación reciente. Con todo, el crecimiento del 3,1 % de las tarifas hasta marzo (frente a un 1,4 % pactado en 2010) "resulta excesivo, dada la atonía del mercado laboral". De hecho, el BdE estima que "el ritmo de expansión interanual de la remuneración por asalariado en la economía de mercado se incrementó en torno a un 1,5 % en el primer trimestre, moderando los descensos que venían registrándose en los costes laborales unitarios".
Cláusulas de salvaguarda contra la inflación
La entidad aprovecha para alertar de nuevo de los riesgos que comportan las llamadas cláusulas de salvaguarda contra la inflación "en situaciones de intenso repunte de los precios como las actuales; dichas cláusulas alimentan la generación de efectos de segunda vuelta, que tienden a complicar la consecución de ganancias de competitividad y la generación de empleo, necesarios para potenciar una recuperación más sólida", señala.
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La demanda interna sigue sin tirar
Según el máximo regulador bancario, esto fue el resultado de que el consumo interno siguió sin tirar, pero la demanda exterior, es decir, las exportaciones, siguieron siendo la principal fuente de expansión del gasto, con una contribución de 1,4 puntos porcentuales. Dentro de la demanda nacional, explica la entidad monetaria, "la moderada recuperación del consumo de los hogares y el incremento de la inversión en equipo contrarrestaron parcialmente el retroceso de los componentes públicos del gasto, afectados por los planes de austeridad en marcha, y el descenso de la inversión residencial".
Repunte de la actividad industrial
Todas las ramas productivas no agrarias, excepto la construcción, según el BdE, mostraron ritmos de crecimiento moderadamente positivos, destacando, en particular, el repunte de la actividad industrial. Pese a ello, la ocupación registró un nuevo retroceso, estimado en torno al 1,3 % en términos de su tasa interanual, ligeramente más moderado que en el trimestre anterior (y en línea con la cifra de ocupados de la EPA para este período). La tasa de paro experimentó un repunte de un punto porcentual, hasta situarse en el 21,3 % en el primer trimestre, en un entorno de leve moderación en el ritmo de expansión de la población activa.
El riesgo de la inflación
Pese a la debilidad cíclica que sigue mostrando la economía española, la inflación prolongó su trayectoria ascendente, impulsada, como había ocurrido ya en los últimos meses del año pasado, por factores de naturaleza en principio transitoria, entre los que cabe destacar, principalmente, el encarecimiento de la energía. La tasa de variación interanual del IPC repuntó hasta el 3,6 % en marzo (3 % en diciembre del año pasado). Con todo, a medida que avanza el año las presiones sobre costes y precios se van intensificando (el indicador adelantado del IPC para abril aumentó hasta el 3,8 %).
Alerta sobre los salarios ligados al IPC
Según el organismo que Gobierna Miguel Fernández Ordóñez, "todavía es pronto para extraer conclusiones firmes sobre el impacto de la subida de los convenios firmados en los primeros meses del año sobre los costes laborales. Hay que tener en cuenta que se trata de un número muy reducido de convenios, que son, por otra parte, los que están más estrechamente ligados a la inflación reciente. Con todo, el crecimiento del 3,1 % de las tarifas hasta marzo (frente a un 1,4 % pactado en 2010) "resulta excesivo, dada la atonía del mercado laboral". De hecho, el BdE estima que "el ritmo de expansión interanual de la remuneración por asalariado en la economía de mercado se incrementó en torno a un 1,5 % en el primer trimestre, moderando los descensos que venían registrándose en los costes laborales unitarios".
Cláusulas de salvaguarda contra la inflación
La entidad aprovecha para alertar de nuevo de los riesgos que comportan las llamadas cláusulas de salvaguarda contra la inflación "en situaciones de intenso repunte de los precios como las actuales; dichas cláusulas alimentan la generación de efectos de segunda vuelta, que tienden a complicar la consecución de ganancias de competitividad y la generación de empleo, necesarios para potenciar una recuperación más sólida", señala.
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