¿Está la botella medio llena o medio vacía? En tiempos electorales como los que vivimos se hace aún más interesante esta pregunta. Después de diez meses de Gobierno de Pedro Sánchez y tras su victoria electoral, es obligado hacer una foto fija sobre cómo estamos. Por supuesto, la futura marcha económica, tanto para lo bueno como para lo malo, no dependerá al cien por cien de la pericia o el desacierto de los responsables económicos del futuro presidente del Gobierno. En un mundo tan globalizado, en un país tan dependiente en su comercio de la Unión Europea, lo que pase a nuestros vecinos y al resto del mundo también será determinante.

La economía española creció (Producto Interior Bruto) en 2018 el 2,6%, colocándonos en primer lugar respecto a países de nuestro entorno. El último trimestre del año fue de ligera desaceleración, pero los datos del primer trimestre de este 2019 con un alza del 0,7%, cambiaron esta percepción, ya que fue una décima de lo previsto y se produjo por impulso de la inversión.

Un dato que, pese a la polarización política y problemas de Cataluña, indica confianza por parte de los inversores en la economía real. En el mundo financiero, también se aprecia esa apuesta por España. El pasado lunes el bono español a diez años cotizaba por debajo del 1% y más concretamente llegaba a niveles del 0,976%. El dinero, pues, compra deuda española a tipos muy bajos, algo en lo que tiene mucho que ver el Banco Central Europeo (BCE) pero que no ocurre en otros países como Italia donde este mismo bono está al 2,57%. Con esta apuesta por el bono español, la prima de riesgo respecto a Alemania se coloca en 0,97 puntos o, como prefieren decir los expertos en 97 puntos básicos. Todo un éxito.

El dato del paro conocido también este lunes ha sido muy positivo, rebajando la cifra a 3,16 millones de desempleados con una caída de más de 90.000 parados por el efecto de la Semana Santa. Pero el mejor indicador es el aumento de 186.785 afiliados a la Seguridad Social que vuelve a acercarnos a cifras de ante de la crisis. La temporalidad en la contratación es la pega a este importante impulso de la afiliación, imprescindible para mantener un sistema de pensiones saludable. Ya tenemos 19,23 millones de afiliados, muy cerca de los 19,49 millones de 2008.

También la calificación crediticia o rating, sitúa al Reino de España en una situación cómoda. Tenemos calificación de Baa1 para Moody´s, de A- para Standard & Poor´s y de A+ para la firma Fitch. Esta visión de nuestra capacidad de pagar la deuda y los intereses no es de las más favorables, pero supera a países como Italia o Portugal y, en general están cerca de las mejores posiciones. Las perspectivas, en general, son positivas si se continúan cumpliendo los requisitos de déficit público.

Y es el déficit público, es decir lo que gastamos más de lo que ingresamos sumando también los intereses de la deuda, lo más preocupante para el nuevo Gobierno. De momento, Europa nos ha levantado la supervisión especial que mantenía, pero el Gabinete de Sánchez debe dar muestras claras de continuar rebajando el déficit, a lo que ayuda mucho los bajísimos tipos de interés.

El último dato de deuda pública nos la sitúa en torno al 98% del Producto Interior Bruto. Aunque es abultado se encuentra en línea con los países de nuestro entorno económico sobre todo desde la óptica de lo que nos corresponde de esa deuda a cada uno de los ciudadanos. Los españoles soportan una deuda per cápita de 25.102 euros que se coloca ligeramente por encima de los alemanes que deben 24.800 euros por cabeza. En otros países vecinos, la cosa es aún más grave. Los franceses deben en deuda pública 35.000 euros por persona y los italianos nada menos que 38.000 euros.

Estas son las grandes cifras que recibe el nuevo Gobierno de Sánchez y que, en general, son positivas comparadas con otros momentos recientes de crisis económica. La marcha económica internacional, sus aliados políticos y la habilidad en gestionar estos grandes números hablarán de acierto o desacierto. Por el bien de todos… suerte.