Nunca, desde la entrada de España en el Mercado Común en 1986, España había sido tan irrelevante en política Exterior. Los errores del primer año de Gobierno de Rajoy se han pagado muy caros. Rajoy comenzó su  estancia en La Moncloa enfrentándose a Merkel y a Bruselas, y en Europa las venganzas se sirven lentas y frías, pero se sirven.

Las consecuencias de ponerse chulo
Rajoy llegó a La Moncloa proclamando que con él y el Partido Popular “volvía España”, y para demostrar su independencia y para intentar ganar las elecciones en Andalucía, durante sus primeros seis meses en el Gobierno hizo todo lo contrario de lo que pedía la Unión Europea. La consecuencia fue que la prima de riesgo superó los 600 puntos básicos, los mercados nos llevaron al borde de la quiebra y de la suspensión de pagos y Rajoy tuvo que pedir el rescate para los bancos. Ese rescate que según él ni era rescate ni computaría como déficit público.

La consecuencia fue demoledora, no solo porque en esos seis meses España se endeudó a unos intereses que nos costarán dos años más de crisis, sino porque la imagen de Rajoy y su Gobierno quedó por los suelos. Por primera vez en la historia España no tiene sillón en el Banco Europeo, no tiene representante alguno en ninguna institución europea de peso.

El ridículo del Ministro de Economía
Con un país con su sistema financiero rescatado, con un Gobierno que para bajar la prima de riesgo tiene que pedir auxilio al Banco Central Europeo, con un Gobierno que ha tenido que incumplir todas y cada una de sus promesas electorales, con un Gobierno que ha llevado la cifra de parados a los seis millones, con una economía en recesión –cayó un 1,3% el año pasado-, no se le ocurre otra cosa que proponer a su ministro de Economía, Luis de Guindos, para presidir el Eurogrupo. En Bruselas no daban crédito.

Ya es osado poner de ministro de Economía a alguien que venía directamente de Lehman Brothers, el gigante financiero norteamericano cuya quiebra hizo temblar a todo el sistema financiero internacional. Guindos era un banquero en un banco que engañó y ahora es ministro de Economía de España, pero querer colocarlo de presidente de los ministros de economía de los países del euro  solo puede obedecer a dos cosas: o soberbia ciega o desconocimiento absoluto de cómo funciona Europa.

Y como en Moncloa están dolidos por la humillación a España, De Guindos fue el único ministro que se abstuvo en la elección del holandés Jeroen Dijsselbloem como presidente del Eurogrupo. ¡Unos linces en diplomacia!

Irrelevantes en Davos
El Foro económico que se celebra en la localidad suiza de Davos reúne a lo más granado de la política y la economía mundial. Estará Merkel, pero Rajoy no. La presencia española se limitará al ministro de Economía, Luis De Guindos, que llega a la localidad Suiza con una encuesta: los ejecutivos españoles son los más pesimistas del mundo. Rajoy se ha ido a Latinoamérica, donde la influencia española también ha caído en picado, baste recordar que el Gobierno de Rajoy amenazó al argentino con poco menos que la expulsión de todos los organismos internacionales por la expropiación de Repsol. Ahora el ministro de Exteriores intenta recuperar relaciones.