Juncker y De Guindos / EFE Juncker y De Guindos / EFE



El adelanto electoral en Grecia y el crecimiento de Syriza inquietan en el gobierno conservador de la UE, pero aún así ha sorprendido que lo reconozcan tan abiertamente. Cuando el país heleno vive conmocionado por los recortes y dolido por la pérdida de soberanía nacional con las condiciones del rescate impuestas desde fuera, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, no ha tenido inconveniente en remover la herida para darles consejos paternalistas sobre cómo votar. Aunque sonaban más a advertencias que a consejos.

Favorable a seguir viendo las mismas caras
En declaraciones a la cadena austriaca ORF recogidas por La Vanguardia, Juncker aseguraba que no quería interferir pero se mostraba partidario de seguir viendo "rostros familiares" en el poder. El presidente de la CE se dijo consciente de las dificultades económicas de los griegos pero aseguró que ellos "saben muy bien lo que un resultado equivocado de esas elecciones supondría para Grecia y la zona euro". "No expresaré mi opinión. Simplemente no me gustaría que fuerzas extremistas asuman el mando", continuó con sus 'recomendaciones'.