El Banco Mundial acaba de publicar su "Doing Business", un informe en el que, entre otras cosas, clasifica a 189 países por sus ventajas para la actividad empresarial o crear empresas. España ocupa el puesto 52 en el ranking  y bajó, de golpe y en un solo año, ocho puestos. Esa caída brusca se produjo en 2012, primer año de Gobierno de Rajoy, y supone el puesto más bajo desde el año 2006.

El calvario de emprender
Las dificultades burocráticas para abrir una empresa o negocio en España nos sitúan en el puesto 142 (baja desde el 136) justo por delante de Gaza, un territorio prácticamente en guerra permanente. ¿Qué países nos superan en trabas? Sudán del Sur, Zambia y Uzbejkistán, datos que hablan por sí solos. En España poner en marcha una actividad empresarial requiere un mínimo de 23 días y no menos de diez trámites burocráticos. Pero no es solo la burocracia lo que dificulta invertir en España, el Banco de España señala otras dos causas  muy importantes: la falta de crédito y los elevados impuestos. Todo esto no se compadece con el potencial de nuestro país y por ello el Fondo Monetario Internacional recomendó a Rajoy que se fijara en este informe  y tome medidas para situar al país en los diez primeros puestos de la lista.

Impuestos elevados y reformas que se anuncian pero no se aplican
El Gobierno del PP no solo ha incumplido su programa electoral en materia de impuestos, sino que ha aplicado la mayor subida de toda la Democracia. Una subida de impuestos indiscriminada para intentar atajar el déficit, objetivo que tampoco ha conseguido. En la lista del Banco Mundial España pierde atractivo empresarial a causa de los elevados impuestos nada menos que 30 puestos en un año, en el 2012, y desciende de la plaza 67 a la 34 de los menos atractivos para invertir por esta razón. Además hay una avalancha de reformas anunciadas cada viernes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que no se llevan a la práctica. Son anuncios, pero no realidades. Entre ellas hay dos muy importantes: la Ley de Emprendedores y la Ley de unidad de mercado. Los impactos de estas reformas, si llegan a ser realidad, se verán en los próximos informes.