Las constructoras británicas necesitan mano de obra cualificada y están contratando a albañiles extranjeros con un sueldo de 1.000 libras a la semana, más de 1.200 euros semanales, según un informe elaborado por la consultora de recursos humanos Manpower del que informa la agencia Efe. Según este estudio, elaborado entre 2.000 compañías, una de cada tres grandes firmas de construcción en Londres no puede licitar proyectos por la escasez de mano de obra.

Mucha demanda de portugueses
En la presentación del informe de Manpower, el director general, Mark Hill, explicó que normalmente las empresas pagaban 500 libras (630 euros) a la semana pero que han tenido que doblar la cifra para atraer a extranjeros, principalmente portugueses. El estudio señala también que 2014 ha sido un buen año para la creación de empleo en Reino Unido y que creen que en 2015 se incrementará aún más la creación de puestos de trabajo, sobre todo en el sector del agua y la electricidad.

Faltan nativos cualificados
El consejero delegado de la federación de constructores, Brian Ferry, explicó a los medios de comunicación que este estudio refleja que un "41% de las pymes tienen dificultades para encontrar albañiles, frente al 34% de hace tres meses". Los empresarios británicos demandan un plan de formación para jóvenes aprendices y lamentan la "incertidumbre" respecto a los planes del Gobierno británico para apoyar financieramente la formación de jóvenes aprendices en las pequeñas y medianas empresas.

Contradicción con los plantes anti inmigración de Cameron
El informe y su presentación pública chocan de plano con el anuncio realizado hace apenas unos días por el primer ministro británico, el conservador David Cameron, de restringir duramente la llegada de ciudadanos de otras nacionalidades al Reino Unido, incluidos los ciudadanos de la Unión Europea. La Ley anunciada por Cameron choca de plano con la legislación europea que permite la libre circulación de ciudadanos comunitarios. Por lo que parece choca también con los intereses de los empresarios británicos, que no tienen mano de obra nativa suficiente para una economía que crece a buen ritmo.