El billete que EEUU imprimió tras la II GM para ayudar a Europa, según la ficción de la serie 'Los Simpsons'



El acuerdo de última hora en EEUU para evitar el abismo fiscal no fue sino un acuerdo de mínimos que alejó el riesgo de recesión en el país. Un escollo que apenas superado dio lugar a otro mayor, y es que Barack Obama tiene que negociar ahora un aumento del techo de endeudamiento.

Obama, dispuesto a batallar contra los recortes drásticos
En un mensaje radiofónico el pasado 5 de enero Obama advirtió de que habría "consecuencias catastróficas" para la economía global si el Congreso de EEUU no eleva a tiempo el techo de la deuda, y aseguró que no hará concesiones en esa batalla. Los republicanos buscan condicionar cualquier acuerdo a nuevos recortes en el gasto público, algo que la Casa Blanca rechaza cuando está en plena cruzada contra el desempleo. Como ha demostrado Europa con la gestión de la crisis -lamentablemente con España como uno de los principales exponentes- los recortes drásticos destruyen empleo y no facilitan el pago de la deuda, al contrario.

Arma demócrata inesperada: la moneda del billón
En medio de estas tensiones con el Partido Republicano, los demócratas han empezado a dar credibilidad a una posible alternativa que espanta a los conservadores más aún que elevar el techo de deuda: acuñar una moneda de platino de un billón de dólares con la que respaldar la credibilidad de su capacidad de pago. La Casa Blanca anunció la semana pasada que había recibido una petición ciudadana para crear una moneda de platino de un billón de dólares, argumentando que esa opción "no es más absurda que la de jugar al fútbol político con la economía estadounidense y la del mundo entero", aludiendo así a los reiterados obstáculos de los republicanos al aumento del techo de deuda.

Jerrold Nadler, congresista demócrata, apuntaló que la idea "suena estúpida, pero es absolutamente legal" y explica el porqué de esa opción: "Cuando te chantajean con destruir la economía nacional, tienes que considerar alternativas". Según la ley, el Tesoro puede acuñar una moneda de platino y asignarle el valor que desee, algo que normalmente se limitaba a la producción de monedas para coleccionistas de valores relativamente bajos. El Premio Nobel Paul Krugman defendió esa "peculiar excepción" alertando de que "vivimos en un tiempo económico extraño, en el que las reglas normales ya no cuentan".

Los republicanos piden ley que lo evite
A medida que la posibilidad ganaba apoyos, los republicanos salieron al paso. Greg Walden, representante por Oregón, reclama una propuesta legal para prohibir una alternativa que considera “absurda y peligrosa”, según recoge El País. Mientras, el líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, John Boehner, junto a varios medios, se ha burlado de la idea recordando que algo parecido –un billete de un trillón de dólares- fue recogido en un capítulo de Los Simpsons.

Como desarmar a un terrorista vestido de payaso
Krugman ha respondido en sendos artículos publicados en The New York Times a las críticas, diferenciándolas por los que se oponen por razones de dignidad y a los que lo hacen por temor atávico a la “venganza terrible de los dioses monetarios” por el engaño. A los primeros los compara con los que se opusieran a desarmar a un loco terrorista que por alguna extraña razón, pudiera ser desarmado usando un traje de payaso. “En la práctica la acuñación de la moneda no sería más que una ficción contable, lo que permite al gobierno continuar haciendo exactamente lo que habría hecho si el límite de la deuda se hubiera aprobado”, tranquiliza Krugman, y es que la Reserva Federal financiaría sus operaciones “con la venta de instrumentos de deuda, igual que siempre”. El Nobel recuerda que en contra de lo que los agoreros anunciaban, las políticas para inyectar liquidez en el sistema de los últimos años no han causado inflación, que se mantiene baja.

El debate no es racional: si no hay acuerdo "mentar la moneda maldita"
En el segundo artículo, difundido este miércoles, Krugman insiste en la defensa del plan de esta suerte de moneda icónica advirtiendo que algunos aullarán de frustración “debido a que su plan de toma de rehenes fue frustrado”. Y advierte de que “para mucha gente de la derecha” las leyes del valor “son básicamente divinas, no humanas” por lo que entienden cualquier intromisión humana como “inmoral”.” Imprimir dinero que no está atado al oro es un tipo de robo, por no hablar de blasfemia”, denuncia. “Para la gente como yo, por otra parte, la economía es un sistema social, creado por y para la gente”, insiste el Nobel, y “el dinero es una invención social” que debe ajustarse para el sistema funcione mejor.

“Me pongo a pensar mucho acerca de la descripción de Keynes de que el patrón oro era una "reliquia bárbara", y se aplica perfectamente a esta discusión”, explica. Y advierte de que no estamos ante un debate “racional” ya que quienes se oponen al aumento al techo de deuda no utilizan argumentos racionales.

En cualquier caso, el Nobel cree que habrá acuerdo político pero de lo contario insta a “mentar la moneda maldita”.