Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), ha sido el gran defensor del Gobierno griego en la larguísima negociación de este fin de semana. A pesar de que Draghi ha sido blanco de las críticas por parte de la izquierda griega, fue el Presidente del BCE quien se inventó la línea de emergencia de liquidez a la banca griega después de que el Gobierno heleno se negara a firmar la prórroga del segundo rescate. Y en contra de lo afirmado por algunos eurodiputados de izquierdas españoles, Draghi bordeó la legalidad para mantener esa liquidez de urgencia y tuvo que enfrentarse, una vez más, al todopoderoso ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble. Draghi quiere a Grecia del euro, pero también defiende que este país tiene que aocmeter reformas.

Schäuble a Draghi: "No soy estúpido"
Según informa la agencia Reuters, el presidente del BCE insistió durante todo el fin de semana en que una salida de Grecia del euro, aunque fuera temporal, sería un duro golpe para la moneda única que tarde o temprano acabaría pagando toda la eurozona. Los pulsos entre Draghi y el gobierno alemán han sido titánicos desde que éste llegó al BCE, Alemania se opuso con fiereza a la bajada de tipos de interés casi a cero porque perjudica a los ahorradores alemanes, y se opuso con virulencia a que el BCE pudiera comprar deuda pública de países con problemas (Grecia, España, Portugal, Irlanda). Pero en esta ocasión la situación era límite y según Reuters, la discusión subió de tono hasta el punto de ser la más tensa de todas las vividas en Bruselas. Draghi y Schäuble discutían sobre la deuda griega dado que el presidente del BCE sostenía que había que, al menos flexibilizar el plazo de los pagos, en un momento dado de la discusión el ministro alemán llegó  a espetarle “¡No soy estúpido!". Y esos términos no son habituales en Bruselas, donde la norma es diplomacia verbal exquisita y dureza, que puede ser brutal, en los acuerdos.