Todos los inversores, financieros, banqueros y gobiernos de los países más desarrollados están pendientes de una cita: la rueda de prensa que ofrecerá mañana miércoles el presidente de la Reserva Federal Norteamericana (FED) Ben Bernanke. La Reserva Federal es un auténtico banco central, no como el Banco Central Europeo que está pendiente de la sentencia de un tribunal 'local', el Tribunal Constitucional alemán, sobre el programa de compra de deuda de países en apuros. Ben Bernanke es republicano y se mantiene en el cargo con un presidente demócrata, Obama. Y en plena campaña electoral decidió, contra las pretensiones de los republicanos, inyectar 85.000 millones de dólares cada mes a comprar deuda estadounidense hasta que el paro en ese país no bajar del 7%. Son las famosas medidas de estímulo a la economía, pero ya hace meses Bernanke 'preavisó' que habría que ir cerrando el grifo. Y eso mantiene en vilo al mundo mundial.
Draghi, preventivo
Lo que diga y no diga el Presidente de la Reserva Federal impactará especialmente en la Unión Europea, cuya economía es la única que prácticamente no crecerá en los próximos años, y por eso el Presidente del Banco Central Europeo (BCE) ha salido a escena, de una forma discreta como suele ser habitual en él, y ha aprovechado un viaje a Israel -para acudir al acto de despedida del gobernador del Banco de ese país- para lanzar mensajes 'preventivos'. Y entre esos mensajes el fundamental es que "hay muchas otras medidas -la política de tipos de interés estándar y medidas no convencionales- que podemos desplegar y desplegaremos si las circunstancias lo justifican", es decir, que el BCE ha previsto barreras por si hay cambio de política en la Reserva Federal y si ese cambio puede agravar la crisis del euro.
Una de cal y otra de arena
Draghi se mueve siempre en una extrema prudencia, hasta el punto de que unos le acusan de conservador y casi timorato mientras los alemanes le reprochan lo contrario. Consciente de ello, al mismo tiempo que en Israel dejaba caer que el BCE está preparado para un repliegue de la FED, advirtió que algunas de esa medidas "no convencionales" pueden tener "consecuencias no deseadas", pero ello no significa que no deban utilizarse "sino que tenemos que ser conscientes de las consecuencias y gestionarlas de manera adecuada". Cabe recordar que hace varias semanas Dragui planteó la posibilidad de cobrar a los bancos por mantener su dinero depositado en el BCE para obligarles a conceder crédito. Actualmente los bancos no se fían de la economía europea, y en vez de poner el dinero en circulación a través de la concesión de préstamos -que revitalizarían la economía- lo tienen a buen recaudo en el BCE. Si esos bancos tienen que pagar por tener el dinero quieto empezarán a moverlo. Pero obviamente hay incógnitas ¿Lo moverán hacia la economía real o hacia otras inversiones y otros bancos centrales?
Ahora bien, Draghi dejó claro que la política monetaria seguirá siendo expansiva durante el tiempo que sea necesario, es decir que mantendrá los tipos bajos y seguirá dispuesto a avalar la deuda de países en apuros.
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El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi / EFE-Archivo
Draghi, preventivo
Lo que diga y no diga el Presidente de la Reserva Federal impactará especialmente en la Unión Europea, cuya economía es la única que prácticamente no crecerá en los próximos años, y por eso el Presidente del Banco Central Europeo (BCE) ha salido a escena, de una forma discreta como suele ser habitual en él, y ha aprovechado un viaje a Israel -para acudir al acto de despedida del gobernador del Banco de ese país- para lanzar mensajes 'preventivos'. Y entre esos mensajes el fundamental es que "hay muchas otras medidas -la política de tipos de interés estándar y medidas no convencionales- que podemos desplegar y desplegaremos si las circunstancias lo justifican", es decir, que el BCE ha previsto barreras por si hay cambio de política en la Reserva Federal y si ese cambio puede agravar la crisis del euro.
Una de cal y otra de arena
Draghi se mueve siempre en una extrema prudencia, hasta el punto de que unos le acusan de conservador y casi timorato mientras los alemanes le reprochan lo contrario. Consciente de ello, al mismo tiempo que en Israel dejaba caer que el BCE está preparado para un repliegue de la FED, advirtió que algunas de esa medidas "no convencionales" pueden tener "consecuencias no deseadas", pero ello no significa que no deban utilizarse "sino que tenemos que ser conscientes de las consecuencias y gestionarlas de manera adecuada". Cabe recordar que hace varias semanas Dragui planteó la posibilidad de cobrar a los bancos por mantener su dinero depositado en el BCE para obligarles a conceder crédito. Actualmente los bancos no se fían de la economía europea, y en vez de poner el dinero en circulación a través de la concesión de préstamos -que revitalizarían la economía- lo tienen a buen recaudo en el BCE. Si esos bancos tienen que pagar por tener el dinero quieto empezarán a moverlo. Pero obviamente hay incógnitas ¿Lo moverán hacia la economía real o hacia otras inversiones y otros bancos centrales?
Ahora bien, Draghi dejó claro que la política monetaria seguirá siendo expansiva durante el tiempo que sea necesario, es decir que mantendrá los tipos bajos y seguirá dispuesto a avalar la deuda de países en apuros.
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