Los ministros de Agricultura de la Unión Europea han comenzado a negociar  la reforma de la Política Agraria Común (PAC), un capítulo que se lleva un enorme porcentaje del presupuesto comunitario y que ha convertido a la agricultura y a la ganadería europea en uno de los sectores productivos más subvencionados y menos competitivos. La PAC es, tradicionalmente, un asunto francés pues fue  Francia quien impuso los criterios hace ya más de 20 años para proteger a su potente sector agrario y ganadero. Enfrente tiene a Reino Unido porque precisamente  la gran cantidad de dinero que se destina a la PAC está detrás del famoso "cheque británico" conseguido por Margaret Thacher. Con ese cheque se trataba de compensar a los británicos que no tienen una agricultura potente.

Cambio de criterios
El criterio por el que se  reciben subvenciones de la PAC es muy complejo y, entre otros factores se barajan "criterios históricos" sobre que es superficie cultivable y que no. Ahora se pretenden cambiar esos criterios por una "tarifa plana" por hectárea, lo que supondría que todos los agricultores percibirían la misma subvención por hectárea y, obviamente, cobrarían más lo que más hectáreas tienen. Para el Gobierno español el cambio de criterio no tiene en cuenta la diversidad del campo español, le preocupa que haya normas claras para establecer que terreno se dedica al cultivo y se impida hacer acopio de tierras y que haya una distorsión de las ayudas.

Ayudas hasta el 2.020
El presupuesto global para la Unión Europea entre 2.014 y 2.020 concreta ya el capítulo destinado a la PAC, 35.700 millones de euros para los próximos siete años. La nueva PAC debe entrar en vigor en enero de 2.014, pero la aprobación del presupuesto comunitario va con retraso y el Parlamento Europeo amenaza con boicotearlo. Al margen de los problemas del presupuesto de la UE, la reforma de la Política Agraria Común es muy compleja y puede suponer un golpe gravísimo para el campo español. La imposición de la tarifa plana independientemente del tipo de cultivo puede acabar con los pequeños agricultores y dar más subvenciones -todavía más- a grandes terratenientes como la Duquesa de Alba, que ya es una de las mayores receptoras de subvenciones agrícolas europeas.

Las subvenciones que recibe el cine español son una limosna si se comparan con las que reciben los grandes terratenientes y sin embargo ni la derecha política ni la mediática las han cuestionado nunca.