Más de doscientos profesionales de banca privada han cambiado de entidad en España en los dos últimos años. 

Todos los bancos, nacionales y extranjeros, con servicios de gestión de patrimonios han estados inmersos desde 2016 en una vorágine de salida y fichaje de directivos. En buena parte de esos casos los cambios han ido acompañados de traspasos de cuentas de clientes, lo que ha generado situaciones de tensión entre entidades.

Toda la banca privada que opera en España ha estado sometida a estos cambios y con mayores o menores dificultades, todos los bancos han reordenado sus equipos de banca privada. Hay movimientos en todos los sentidos; banqueros que se van y banqueros que cubren esos huecos en todas las entidades.

La banca de gestión de patrimonios

Un análisis de los cambios que han ocurrido en los dos últimos años muestra que la banca especializada ajena a grandes grupos financieros y los bancos extranjeros con fuerte posicionamiento en gestión de grandes patrimonios son los que han impulsado la mayor parte de los cambios.

El último ranking publicado por Funds Peole, la plataforma informativa de referencia en el sector, señala que los mayores crecimientos en banca privada en 2017 los protagonizaron entidades financieras independientes, muy especializadas, como Renta 4 Banco, A&G, Mediolanum, Diaphanum y Abante o grandes bancos extranjeros muy posicionados en banca privada, como el suizo UBS o el fracés Indosuez.  También han impulsado cambios de banqueros privados Deutsche Bank, Lombard Odier o Credit Suisse, que han hecho fichajes en Caixa Bank, Bankia, Banca March y BBVA, que rápidamente han recompuesto sus equipos.

Una normativa europea ha sido el detonante

La entrada en vigor, el pasado enero, de la directiva comunitaria MIFID II, aún no traspuesta al sistema jurídico español, que cambia de forma radical las reglas del juego de la banca privada, es el detonante de todo estos cambios. El control de riesgos, la transparencia en la información a los clientes, la segmentación de carteras de clientes y la fijación de modelos concretos de comercialización de productos y de gestión de carteras cambian los modelos de trabajo de los banqueros privados, sus condiciones laborales, sus honorarios y ha impulsado la reciente marea de fichajes y traspasos vividos por el sector.