Economía
Cataluña
Imagen de archivo del salón para Pymes de Barcelona, un sector preocupado por la situación política actual. (Foto: EFE)
Imagen de archivo del salón para Pymes de Barcelona, un sector preocupado por la situación política actual.
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EFE

Si la situación se estabiliza, las empresas tardarían en volver de "3 a 5 años"

En líneas generales, colectivos empresariales observan con mucha preocupación la salida de empresas por el desafío independentista

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Sáb, 14 Oct 2017

La incertidumbre ante una eventual declaración unilateral de independencia está limando el poder económico de Cataluña y dañando su tejido empresarial, constituido básicamente por pymes, hasta un punto de no retorno a medio plazo, según coinciden varios analistas económicos.

Los traslados de sedes sociales fuera de Cataluña de entidades como CaixaBank y Banco Sabadell y de empresas destacadas de diferentes sectores de actividad, han provocado inquietud por su valor simbólico y por el efecto arrastre que se está haciendo visible.

"Aquellos que tenían previsto invertir en España ahora se lo están pensado y algunos están ya apostando por otros países porque las inversiones demandan seguridad jurídica y tranquilidad y aquí no la encuentran. Esto está pasando", ha asegurado a Efe el abogado y economista Jacint Soler Padró.

A juicio de quien también preside la Fundación Catalunya Societat Civil, que defiende la tesis de la tercera vía ante el conflicto catalán, se aproxima "una catástrofe económica" para Cataluña y España si no se resuelve la actual incertidumbre.

Sin efecto directo

Pese a admitir que los cambios de sedes sociales de compañías no tienen un efecto directo en la economía, considera que "sí ponen al descubierto que hay algo que no funciona" y provoca "desconfianza".

El expresidente de La Seda y exconcejal del Ayuntamiento de Barcelona en los años 70 se ha mostrado convencido de que, si no se recupera en breve la estabilidad política, los movimientos sísmicos que vive el mundo económico se trasladarán también a las familias.

Por su parte, el profesor de Derecho y especialista en banca de ESADE Juan Ignacio Sanz alerta de que el traslado de sedes fuera de Cataluña tiene efectos colaterales porque esta acción "arrastra" otros negocios relacionados con la vida empresarial, como las consultorías y las auditorías.

Según su opinión, tras la marcha de bancos grandes y pequeños, Barcelona ha dejado de ser una plaza financiera, uno de los objetivos que, recalca, tenía la capital catalana en los años 90, al tiempo que la ciudad puede haber quedado tocada como plaza líder de congresos internacionales.

De tres a cinco años

Respecto al cambio de sede, ha afirmado que, aunque la situación política se estabilizara, las compañías que se han ido tardarían "entre 3 y 5 años" en replantearse volver. La gran patronal catalana, Foment del Treball, ha alertado también esta semana del riesgo de "insolvencia económica" en Cataluña si se da "un paso más en el incierto camino" hacia la declaración unilateral de independencia.

Esta entidad, que forma parte de la CEOE, ha asegurado que empresas destacadas de todos los sectores anuncian cada día su decisión de trasladar su sede social y que "centenares de empresas de menor tamaño las están siguiendo".

Es de otra opinión el catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y exconsejero del Consejo de Gobierno del Banco de España, Guillem López Casasnovas, que cree que la situación política puede afectar a la economía a corto plazo, por la ralentización y frenada de inversiones, pero que después "está fuera de duda" la viabilidad económica de una Cataluña independiente.

Para López Casasnovas, esta afectación momentánea se acabará revirtiendo porque el mercado catalán es "muy importante" para muchos inversores y por la fortaleza de su tejido productivo.

¿Y las pymes que opinan?

Entre las pymes, mayoritarias en Cataluña, la incertidumbre actual está pasando también factura, según varios empresarios consultados por Efe. Es el caso de un pequeño empresario de Barcelona dedicado a la instalación y mantenimiento de sistemas contra incendios, que afirma que ha empezado a notar cómo se resiente su actividad por el clima político.

"Se están paralizando decisiones tan pequeñas como si se renuevan los extintores, aunque sea obligatorio, a la espera de saber qué pasará", ha asegurado este empresario, que prefiere mantener el anonimato y que admite que ha abierto una cuenta bancaria fuera de Cataluña para poder hacer frente a un eventual corralito.

Otro ejemplo es el de Roberto Ruiz, empresario barcelonés que se dedica a la elaboración artesana de olivadas -paté de aceitunas- y que asegura que, mes tras mes, van reduciéndose la compra de sus elaboraciones en los establecimientos del resto de España. "No existe un boicot activo hacia nuestros productos, pero injustamente hay cansancio y rechazo hacia Cataluña", ha señalado.

Ruiz indica que la supervivencia de esta pequeña empresa familiar está en peligro ante la continua caída de las ventas, que atribuye exclusivamente al cada vez mayor rechazo al producto catalán que se está produciendo en el resto de España coincidiendo con la deriva independentista del gobierno de la Generalitat.