Incentivos


Llevándolo al terreno económico, los incentivos son los estímulos que se le dan a un empleado, una empresa o un sector con el objetivo de mejorar la actividad y la producción. Constituyen la mejor herramienta a la hora de conseguir unos trabajadores motivados y comprometidos con la empresa. En este sentido, pueden ser incentivos monetarios, si se les ofrece a los asalariados un extra en sus ingresos al alcanzar un determinado objetivo; o no monetarios, por ejemplo, instaurar un horario flexible.

Para que el bienestar de los trabajadores se mantenga, lo más adecuado es elaborar un plan de incentivos. Primero, consultando y estableciendo unos límites presupuestarios; posteriormente, marcando las metas a conseguir, unas recompensas igualitarias, etc.   

Ejemplo:

El decreto incluye además un incentivo para empresas para atraer dinero de paraísos fiscales, concretamente un gravamen especial sobre dividendos y rentas de fuente extranjera derivadas de la transmisión de participaciones cuya repatriación tendrá una imposición del 8%”.

Desde el punto de vista de una compañía o de un sector en general, hablamos de incentivos fiscales. Normalmente son las reducciones o exenciones en los pagos de algunos tributos a cambio de promover determinados tipos de actividad comercial.

Ejemplo:

“…la nueva Ley del Impuesto sobre sociedades “que ha derogado determinados incentivos fiscales como la deducción por reinversión de beneficios extraordinarios. Al eliminar esta deducción las rentas obtenidas por las ventas del inmovilizado no pueden acogerse a la deducción del 12%, tal y como sucedía antes, si su importe se reinvertía en otros elementos del inmovilizado”.